A veces me figuro que estoy enamorado, la poesía sencilla de Gabriel Celaya

El vasco Gabriel Celaya es uno de los principales poetas españoles del siglo XX. Alcanza su voz propia en la poesía sencilla de tonos humanos, que se aprecia en libros como Tranquilamente hablando, al que pertenece A veces me figuro que estoy enamorado, un peculiar análisis de esta situación sentimental.

Aunque algunos de sus cultivadores se empeñen en ello, la poesía no tiene por qué ser críptica, constituida por un lenguaje de difícil comprensión. Con palabras sencillas escribieron grandes poemas Gustavo Adolfo Bécquer o Antonio Machado y no por ello son menos valiosos, sino más bien todo lo contrario.

Bien es cierto que la lírica es, por su propia naturaleza, un género minoritario pero ello se debe más a su carácter íntimo, de expresión de las alegrías y angustias del poeta, que al lenguaje que le es propio.

Foto de una placa a Gabriel Celaya

Placa conmemorativa a Gabriel Celaya en Madrid

Por todo ello, no debe infravalorarse la obra de algunos autores que utilizaron en sus composiciones un tono cordial y sencillo, a veces prosaico pero siempre humano. Y éste es el caso del guipuzcoano Gabriel Celaya (Hernani, 1911-1991), un poeta que, además, engloba muchas de las corrientes líricas del siglo XX.

Porque Celaya es un creador multiforme, que se inicia bajo el influjo de los movimientos de vanguardia, especialmente de un Surrealismo tardío, pasa por una etapa de temática existencial y deliberadamente sencilla y llega a una poesía de contenido profundamente social. Incluso en sus últimos años realizó alguna incursión en las tendencias experimentales en boga entonces.

Mucha fama -por razones extraliterarias- tuvo en su momento su lírica política y social pero hoy ha quedado, al igual que la de otros autores del momento, como un simple testimonio de época. La buena poesía casa mal con los manifiestos partidistas y adoctrinadores.

Por el contrario, probablemente sea en su segunda fase, la sencilla y de temas humanos, donde Celaya alcanza su voz propia y, por tanto, sus mejores logros. Muy expresivo de sus intenciones es el título de uno de estos libros, Tranquilamente hablando, publicado en 1947.

A éste pertenece la composición A veces me figuro que estoy enamorado, en la que el poeta canta, no sin cierto humor, a esa especie de lánguida dicha que invade a los seres humanos cuando se enamoran y que, vista desde fuera, parece un poco absurda. Con deliberado prosaísmo, Celaya describe ese comportamiento en que tan pronto se está triste como alegre.

La nota irónica viene cuando nos cita al objeto de su enamoramiento, que no es una muchacha sino varias, de las que se encapricha alternativamente. Se trata, en suma, de una sencilla composición, casi un juego literario, de un poeta hoy injustamente olvidado y que tan sólo quería "saberse uno de tantos y en ser vulgarcillo hallar cierto descanso".

Podéis leer el poema aquí.

Fuente: Gabrielcelaya.com.

Foto: Placa a Gabriel Celaya: Siebrand en Wikimedia.