¿Qué pasaría si tus padres deciden llevarte a la China de Mao para que seas un buen revolucionario?

Hay historias que merecen ser contadas y merecen ser leídas. En un universo literario lleno de historias autobiográficas, Volver la vista atrás, de Juan Gabriel Vásquez, es una ficción tan real, tan pegada al protagonista que trasciende lo biográfico para presentar sencillamente una vida de novela. La historia la podemos resumir en una pregunta: ¿Qué pasaría si tus padres deciden llevarte a la China de Mao para que seas un buen revolucionario?

En Volver la vista atrás hay una historia hecha de historias: un niño de la Guerra Civil que sale a través de los Pirineos rumbo a Francia y acaba en República Dominicana, primero, y finalmente en Colombia. Un niño de nombre Fausto Cabrera que llevará siempre en su ADN dos pasiones: la poesía (el arte en general, con un empeño excelso en la televisión, por ejemplo) y la revolución.

El recuerdo de la Guerra Civil lo llevan a militar tan fervientemente en el comunismo que, ya casado con una burguesa colombiana, Luz Helena Cárdenas, toma una decisión que marcará la vida de sus hijos: Sergio y Marianela. Fausto decide marchar a Pekín, a la China de Mao, para convertirse en un auténtico revolucionario.

La fascinante, dura, compleja e inverosímil vida de Sergio y Marianela en China se convierte en uno de los elementos fundamentales de la lectura. Su inmersión en la China comunista -opuesta a la soviética-, con el aprendizaje del chino y su progresiva transformación en 'guardias rojos' de Mao resulta al tiempo fascinante y dolorosa.

La vida adolescente en la China de Mao

Más aún cuando Fausto y María Helena, listos para volver a Colombia a hacer la revolución, deciden dejar a sus hijos solos en China. Tan solos que los dos niños, unos adolescentes se hospedan en un hotel de 17 plantas en los que están solos. Son los únicos que viven allí. Con un servicio de chinos que los tutelan.

Sergio Cabrera y Marianela se convierten en maoístas puros, en fervientes defensores de la revolución. Hasta el punto que regresan a Colombia e ingresan en la guerrilla del EPL.

Volver la vista atrás es una novela amarga, llena de amor, de desengaños, de renuncias, de errores. Una novela que plantea reflexiones profundas sobre el ser humano, sus convicciones, sus egoísmos, sus pasiones. Sin embargo, lo que marca el devenir de los personajes es el pasado, la guerra y la toma de decisiones o, en el caso de Sergio y Marianela, la imposición de decisiones.