10 libros clásicos para llorar, viajar, sufrir, vivir...

Portadas de libros: mis 10 favoritos.

Se le atribuye a Jorge Luis  Borges una frase maravillosa sobre la lectura. Decía el escritor argentino algo más o menos parecido a esto: "El verbo leer, como el verbo amar y el verbo soñar, no soporta ‘el modo imperativo’. Yo siempre les aconsejé a mis estudiantes que si un libro los aburre lo dejen; que no lo lean porque es famoso, que no lean un libro porque es moderno, que no lean un libro porque es antiguo. La lectura debe ser una de las formas de la felicidad y no se puede obligar a nadie a ser feliz". Los que quieras ser felices, aquí tienen 100 libros indestructibles para llorar, viajar, sufrir, vivir... Para ser felices..

Cualquier lista es subjetiva, anárquica, si se quiere. Cualquier lista tiene excesos y carencias. Incluso el que la piensa, hace la selección y la escribe, la cambiaría al poco. Seguro.

Claro que hay consenso sobre muchos de los títulos clásicos que uno no se debe perder, pero el criterio de cada uno es ¡tan diferente! al de al lado que uno debe adentrarse en estas listas con cuidado y la mente abierta. No valen los pero qué dice esto, o cómo no está este título, o pero cómo es posible que haya elegido esto.

Sencillo: porque los libros nos hacen felices, pero cada uno es feliz a su manera. A mi -y disculpen la primera persona- hay tres libros  libro que siempre tengo en la memoria. Y con ellos voy a empezar.

Las aventuras de Tom Sawyer, de Mark Twain.

1. Las aventuras de Tom Sawyer

— ¡Tom!
Silencio.
— ¡Tom!
Silencio.
— ¡Dónde andará metido ese chico!... ¡Tom!

Así comienza este maravilloso libro de Mark Twain (Florida, Missouri, 1835-1910). Twain construye un magistral retrato de la vida a orillas del gran río Mississippi de la mano de Tom Sawyer y su amigo Huckleberry Finn. Pero es la historia, además, de una sociedad marcada por las diferencias raciales y de clase.

2. Alicia en el País de las Maravillas

"Alicia empezaba a cansarse de estar allí sentada con su hermana a orillas del río sin tener nada que hacer. De vez en cuando se asomaba al libro que estaba leyendo su hermana, pero era un libro sin ilustraciones ni diálogos, 'y ¿de qué sirve un libro —se preguntaba Alicia— que no tiene diálogos ni dibujos?'"

La obra de Charles Lutwidge Dodgson (Daresbury, 1832-1898), más conocido como Lewis Carroll, es de una imaginación sin límites. Alicia, persiguiendo un conejo, cae por su madriguera y empieza un recorrido por un universo surrealista, de personajes imposibles y a la vez tan inmortales y tan populares como el Gato de Cheshire, el Sombrerero Loco o la Reina de Corazones.

Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez.

3. Cien años de soledad

"Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo".

Un comienzo inolvidable que nos sumerge en la vida de la estirpe de los Buendía, que nos seduce con personajes como Pilar Ternera, Úrsula Iguarán y nos hace viajar por  el sucinto y a la vez inabarcable y universal mundo de Macondo convirtieron a Gabriel García Márquez (Aracataca, 1927-2014) es el máximo exponente del llamado realismo mágico latinoamericano y en uno de los autores más universales del siglo XX.

Las uvas de la ira, en edición de Tusquets.

4. Las uvas de la ira

"Las últimas lluvias cayeron con suavidad sobre los campos rojos y parte de los campos grises de Oklahoma, y no hendieron la tierra llena de cicatrices. Los arados cruzaron una y otra vez por encima de las huellas dejadas por los arroyos".

La crisis de 1929 sumió a los trabajadores del medio oeste es un depresión profunda. Su autor, John Steinbeck (Salinas, California, 1902-1968), narra el proceso de la llamada Gran Depresión a través de la familia Joad, unos campesinos de Oklahoma que deben abandonar sus tierras y emigrar a California en busca de un sustento. La justicia social, la dignidad de los hombres es un común en esta novela brillante.

Grandes esperanzas, de Charles Dickens.

5. Grandes esperanzas

"Como mi apellido paterno es Pirrip, y mi nombre de pila Philip, cuando niño, en mi léxico infantil, no encontré manera más explícita de expresar conjuntamente estos dos nombres que con la sílaba Pip. De ese modo, pues, me llamé a mí mismo Pip, y por Pip me conoció todo el mundo".

Charles Dickens (Portsmouth, 1812-1870) es una debilidad. Y esta novela, la última de Dickens que se pueda considerar como tal, publicada hacia 1861, es una delicia desde la primera a la última letra. Cuenta la vida de Philip Pirrip, conocido por Pip, desde su infancia -su orfandad- hasta la madurez, transformado en una caballero. Tiene todos los toques imaginables en Dickens: la picaresca, los ambientes más bajos de Londres, las caídas, triunfos y fracasos de personajes del submundo y de la clase alta.

Matar a un ruiseñor, de Harper Lee.

6. Matar a un ruiseñor

"Cuando se acercaba a los trece años, mi hermano Jem sufrió una peligrosa fractura del brazo, a
la altura del codo. Cuando sanó, y sus temores de que jamás podría volver a jugar al fútbol se
mitigaron, raras veces se acordaba de aquel percance"
.

Una de mis favoritas. Ya he escrito sobre ella recientemente. La novelista estadounidense de la norteamericana Harper Lee (Monroeville, Alabama, 1926) obtuvo el Premio Pulitzer en 1961 por esta obra. Narrada por la pequeña Scout Finch, hija de Atticus Finch, y hermana de Jem, nos sumerge en el mundo de la América sureña, donde los conflictos raciales, la pobreza y la justicia se amalgaman en unas páginas donde vemos crecer día a día a los personajes. Es necesario volver a este libro de forma cíclica.

Crónicas marcianas, de Ray Bradbury.

7. Crónicas marcianas

"Un minuto antes era invierno en Ohio; las puertas y las ventanas estaban cerradas, la escarcha empañaba los vidrios, el hielo adornaba los bordes de los techos, los niños esquiaban en las laderas; las mujeres, envueltas en abrigos de piel, caminaban torpemente por las calles heladas como grandes osos negros".

No es, acaso, tan mítico como Farenheit 451, pero esta obra de Ray Bradbury (Waukegan, 1920-2012) es una belleza de la ciencia ficción. Es, a mi juicio, un libro lleno de sensaciones visuales, sonoras que, en palabras, llegan al lector, lo tocan, lo mueven. La llegada a Marte y su colonización como argumento de una serie de relatos que no tienen necesariamente vinculación entre sí. Melancolía,

8. Macbeth

Bruja primera.- ¿Cuándo volveremos a encontrarnos nuevamente las tres? ¿Alguna ocasión que truene y caigan rayos y centellas, o cuando llueva?
Bruja segunda.- Después de que acabe el estruendo, cuando se haya perdido y ganado la batalla.
Bruja tercera.- Eso sucederá antes de ocultarse el Sol.
Bruja primera.- ¿Y dónde nos veremos?
Bruja segunda.- Entre los matorrales.
Bruja tercera.- Allí nos encontraremos con Macbeth.
Bruja primera.- ¡Voy, andrajosa!
Todas.- Ese espantajo nos llama... ¡De inmediato! Lo hermoso es horrible y lo horrible hermoso: volemos a través de la niebla y del aire corrompido.

La ambición, la predestinación, la ambición, el castigo, la culpa. Un crimen. Uno de los dramas más profundos de William Shakespeare (Stratford-upon-Avon, 1564-1616). El hecho de que la obra comience con el diálogo entre las brujas que lanzan un hechizo nos da idea de cómo se plantea este drama que tiene al personaje real de Macbeth, rey de Escocia entre 1040 y 1057.

9. La Odisea

Háblame, Musa, del varón de gran ingenio, que anduvo errante muchísimo tiempo, después de que destruyó1 la sagrada ciudad de Troya; y que vio las ciudades de muchos hombres y conoció su manera de pensar, pero padeció aún en el mar muchos dolores en su ánimo, procurando conservar su vida y el regreso de sus compañeros. Mas ni siquiera así terminó de salvar a sus compañeros, aunque lo deseaba vivamente, pues perecieron por sus propios actos temerarios.

Radican aquí los orígenes de la literatura occidental. Quizá en esta obra y en La Ilíada, ambas atribuidas a Homero, está en realidad toda la literatura universal, todas las historias que se puedan escribir están, de una u otra manera, entre los renglones de estas dos obras. Poco podemos decir de Homero; especular, como mucho. La opinión mayoritaria señala que vivió en el siglo VIII antes de Jesucristo y que era un vate ciego que estaba en contacto con la nobleza. Si bien creó otras composiciones, La Ilíada, sobre la Guerra de Troya, y La Odisea, que cuenta el regreso del héroe Ulises y sus hombres a Ítaca, son sus principales obras.

A sangre fría, de Truman Capote

10. A sangre fría

"El pueblo de Holcomb está en las elevadas llanuras trigueras del oeste de Kansas, una zona
solitaria que otros habitantes de Kansas llaman 'allá'"
.

Uno de los relatos que inauguran lo que se dio en llamar Nuevo Periodismo.  Truman Capote (Nueva Orleans, 1924) se basó en un hecho real, el asesinato de los cuatro miembros de la familia Clutter en un pueblo de Kansas, para desmenuzar el crimen y realizar un perfil milimétrico de Dick Hickcock y Perry Smith, que fueron acusados de la muerte de los Clutter y ahorcados cinco años después de producirse los crímenes.