Norte y sur, de Elizabeth Gaskell, el magisterio de Dickens

La enorme figura de Charles Dickens creó escuela. A ella pertenece Elizabeth Gaskell, una excelente escritora, más naturalista que aquél. En su novela Norte y sur nos muestra el contraste entre la zona industrial y la rural de Inglaterra a través de los problemas de adaptación de una familia.

A los grandes novelistas debe agradecérseles, no sólo las excepcionales obras que nos han legado, sino también el hecho de que, invariablemente, creen escuela. O, dicho de otra forma, que las líneas maestras de su creación sean seguidas por otros escritores a veces también muy estimables.

Esto ocurrió con Charles Dickens, cuya estela siguen autores como William Makepeace Thackeray, Anthony Trollope o 'Wilkie' Collins –caso distinto es el de las hermanas Brönte- en lo que respecta a la muestra de la sociedad victoriana con sus enormes desigualdades fruto de la incipiente Revolución Industrial.

Foto de Manchester

Una vista de Manchester, donde Gaskell vivió casi toda su vida

A este grupo de discípulos de Dickens pertenece también otra interesante novelista, Elizabeth Gaskell (Londres, 1810-1865), amiga del maestro y durante mucho tiempo conocida por haber sido la biógrafa de Charlotte Brönte.

Sin embargo, aunque seguidora de Dickens, las novelas de Gaskell resultan más naturalistas –antes que Zola-, en el sentido de que no retroceden antes las lacras de la sociedad.

Especialmente en su primera obra, Mary Barton, nos ofrece un amplio panorama de ésta: nos presenta al pobre honrado y a los trabajadores pero también al vago, al rebelde, a la prostituta e incluso al asesino en su entorno, que describe al detalle con sus calles sucias y oscuros tugurios. Probablemente en ello influyese que la escritora vivió toda su vida en Manchester, cuna de la Revolución Industrial y ciudad donde sus efectos eran más notorios.

No obstante, su siguiente novela suaviza los tonos. Se trata de Norte y sur y narra la historia de la familia Hale, que se ve obligada a emigrar desde la parte meridional de Inglaterra, donde la vida es más rural, hacia el industrializado norte.

El contraste entre ambas zonas sirve a la escritora para mostrar el desgarro que sufre esta familia al tener que cambiar sus hábitos centenarios por los que impone la nueva sociedad. Pero, en este caso, Gaskell no toma partido por una u otra, simplemente se convierte en cronista de una realidad y, por ello, su análisis del cambio que ha provocado la Revolución Industrial posee menos fuerza y agudeza que en la anterior.

Por otra parte, el estilo de la escritora es pulcro, a veces cuidado hasta la exageración y, por ello, de exquisito refinamiento. Indudablemente, se trata de una excelente novelista que hoy se encuentra un tanto olvidada. Probablemente se haya visto oscurecida por la enorme figura de Dickens pero la calidad de su creación merecería mayor recuerdo.

Podéis leer la novela aquí.

Fuente: Online Literature.

Foto: Manchester: Smabs Sputzer en Flickr.