Middlemarch, el realismo racionalista de George Eliot

George Eliot pertenece a ese grupo de buenos novelistas ingleses a quiénes la enorme figura de Charles Dickens ha oscurecido. Dotado de un fuerte componente psicológico, su realismo se aprecia muy bien en Middlemarch, considerada su mejor obra y que nos traslada a la Inglaterra rural en los años de la industrialización.

Aunque la gigantesca figura de Charles Dickens oscurezca un tanto a otros novelistas de su época, los hubo y muy estimables: William Makepeace Thackeray, Anthony Trollope o las hermanas Brönte son algunos de ellos y, probablemente, de no haber coincidido con el autor de David Coperfield, hoy gozarían de mayor fama universal.

También coincide con Dickens una autora que, para evitar prejuicios, adoptó un seudónimo masculino y, curiosamente, el mismo que su contemporánea George Sand. Se trata de Mary Ann Evans (Arbury Estate, Warwickshire, 1819-1880), conocida como 'George Eliot' y su narrativa supone un paso adelante respecto a la dickensiana.

Foto de un monumento a George Eliot en Warwickshire

Monumento a George Eliot en Warwickshire

Porque Eliot, si bien no alcanza la calidad literaria del gran novelista, aporta al realismo cultivado por éste un interesante componente psicológico en la pintura de los personajes y, debido a sus ideas racionalistas, un importante bagaje intelectual del que, hasta entonces, la novela inglesa había carecido.

A todo ello se añade el retrato de los escenarios que mejor conocía: los de la región donde nació, las Middlands de Inglaterra.

Precisamente en ellas se desarrolla su primera narración importante, titulada como el nombre de su protagonista, Silas Marner, un tejedor que, acusado injustamente de un robo, recala en esas tierras, en las que recuperará, al lado de su amada Eppie, la confianza en el género humano.

Sin embargo, la mejor novela de Eliot es –a nuestro juicio- Middelmarch, publicada en 1861 y que nos presenta, una vez más, el conflicto entre tradición y progreso, tema tantas veces tratado en la narrativa de la época, cuando la Revolución Industrial estaba cambiando el mundo.

Middlemarch –nombre del territorio imaginario donde se desarrolla la obra- y que lleva por subtítulo "Un estudio de la vida de provincias" posee una doble trama: de una parte, el matrimonio de la sensible Dorotea, quién, por satisfacer sus ansias intelectuales, se une a Casaubon, un hombre mayor que ella pero de gran prestigio como erudito que resulta ser un ignorante; y, de otra, el del doctor Lydagate, un prometedor científico que, al unirse a la egoísta Rosamond, ve truncadas sus expectativas profesionales.

Y, junto a ellos, una extensa galería de secundarios pintados como personas intransigentes que se oponen de un modo irracional a todo lo que venga de fuera y represente un cambio en sus plácidas vidas.

Aunque admirada por sus colegas, Eliot recibió numerosas críticas de parte de la pacata crítica de su época, que la acusaba de "indocta calidad moral". Sin embargo, se trata de una novelista muy estimable que, de haber nacido en otro tiempo, hubiera sido más apreciada. De hecho, hoy se ha recuperado su figura.

Podéis leer la obra aquí.

Fuente: Online Literature.

Foto: Monumento a George Eliot: Kevin Roe en Geograph.