'Los físicos', de Friedrich Dürrenmatt

Una de las mejores obras del autor suizo, a pesar de ser una comedia, contiene un trasfondo trágico que invita a reflexionar al lector.

Mural Einstein

Dos grandes figuras dominan la literatura suiza en lengua alemana del siglo XX y ambos dieron al teatro contribuciones importantes. Uno es Max Frisch, autor de dramas como 'La muralla china' o 'Andorra' y ganador de premios como el de la Fundación Schiller en varias ocasiones. Y el otro es Friedrich Dürrenmatt. Distinto es el caso de Hermann Hesse, nacionalizado suizo en 1924 pero que pertenece necesariamente a las letras de Alemania.

Friedrich Dürrenmatt (Konolfingen, Berna, 1921-1990) fue un artista polifacético que también cultivó el dibujo y la pintura e incluso llegó a realizar la escenografía de algunas de sus obras teatrales. Como escritor, además de éstas, nos legó ensayos filosóficos y, sobre todo, novelas policíacas.

Como tantos literatos, sus inicios fueron duros y atravesó no pocas dificultades económicas. En 1947, estrenó 'Está escrito' y, poco después, 'El ciego', 'Rómulo el Grande' y 'El matrimonio del señor Mississippi'. Pero el éxito comenzó a llegarle con 'El juez y su verdugo', precisamente un relato policíaco, y sobre todo con 'La visita de la vieja dama', bautizada por él mismo como una "comedia trágica" pues plantea una situación surrealista causada por el afán de venganza de una rica mujer contra su antiguo amante. Y es que las obras teatrales de Dürrenmatt se caracterizan por mostrar circunstancias que revelan lo absurdo del mundo pero sin caer en la desesperación, al estar tamizadas por el humor.

Poco después, estrenó 'Los físicos', que constituyó un nuevo éxito. Un científico genial se finge loco e ingresa en un manicomio para evitar que sus hallazgos sean aprovechados con fines bastardos. Pero, junto a él, son internados otros dos colegas, agentes de dos países enfrentados, que trataban de secuestrarlo para hacerse con sus inventos. Tenemos así a los tres físicos ingresados en un manicomio. Uno dice ser Albert Einstein, otro Isaac Newton y el tercero cree tener apariciones reveladoras del Rey Salomón.

Todo se complica cuando una enfermera aparece muerta y es que la directora del centro resulta ser más avispada de lo que parece. Muy en la línea de Dürrenmatt, se trata de una comedia pero dotada de un trasfondo amargo y pesimista que refleja la capacidad autodestructiva del ser humano y que invita a la reflexión al espectador. Con ella, el autor suizo asentó su fama y comenzó a recibir todo tipo de reconocimientos entre los que destaca el prestigioso Premio Georg Büchner, uno de los más importantes que se conceden en el ámbito de las letras germanas.

Fuente: Kirjasto.

Foto: Joel Kramer.