'El monstruo de Hawkline', de Richard Brautigan

Una novela inclasificable que incluye elementos de la narrativa del Oeste, de la fantástica e incluso de la gótica.

monstruo

La llamada Generación Beat estadounidense abrió con sus ideas el camino al movimiento "hippie". Pero al mismo tiempo, las tesis que defendían sus integrantes acabaron por sumir a algunos de ellos en la mayor de las ruinas existenciales. Baste repasar la biografía de William S. Burroughs o el propio Jack Kerouac para comprobarlo. No en balde otro de sus colegas, el poeta Allen Ginsberg, comenzaba su obra más famosa, 'Aullido', con este significativo verso: "He visto a las mejores mentes de mi generación destrozadas por la locura".

Y es que, al margen de sus vicios, muchos de estos autores provenían de familias desestructuradas, habían tenido infancias terribles cuyos traumas los acompañaron a la edad adulta y padecían depresiones crónicas u otro tipo de trastornos psíquicos.

Uno de los más claros ejemplos de todo ello fue Richard Brautigan (Tacoma, 1935-1984), cuya novela 'El monstruo de Hawkline' acaba de reeditar el sello Blackie Books. Nunca fue reconocido por su padre y su madre lo abandonó junto a su hermana en la habitación de un motel (uno de sus biógrafos ha dicho una frase tan demoledora como que "el único juguete que tuvo fue su cerebro"). A los 20 años, los médicos ya le habían diagnosticado esquizofrenia, paranoia y depresión. Ingresado en un hospital para enfermos mentales (donde por cierto se rodó después 'Alguien voló sobre el nido del cuco'), recibió tantos electroshocks que –según sus propias palabras- bastarían para encender las luces de todo un pueblo.

El caso es que, tras varios intentos, Brautigan obtuvo el éxito con 'La pesca de trucha en América', una obra difícilmente clasificable que ni habla de pesca ni de estos salmónidos. Mezcla elementos del libro de viajes, de la narrativa, impresiones personales e incluso de crítica social. Vendió millones de ejemplares en todo el mundo y, de repente, Brautigan se encontró siendo un hombre rico y admirado.

Continuó escribiendo. Publicó novelas como 'The Abortion', recopilaciones de cuentos como 'Revenge of the Lawn' e incluso unos extraños poemas-póster. Pero poco a poco fue perdiendo el interés del público al tiempo que su depresión se agudizaba. En 1984 se suicidó descerrajándose un tiro con una Magnum 44.

Por su parte, 'El monstruo de Hawkline', que ahora vuelve a publicar Blackie Books, es una obra no menos extraña que 'La pesca de trucha en América'. Contiene ingredientes del "western", la narrativa gótica, la literatura fantástica e incluso diríamos que del más genuino absurdo. Cameron y Geer son dos asesinos a sueldo que recorren el Oeste a principios del siglo XX. En San Francisco son contratados por Chica Mágica para que maten a un monstruo que aterroriza a la señorita Hawkline, una extraña mujer que vive en Oregón alejada del mundo y en una casa edificada sobre una mina de hielo. Por ello, a pesar de los calurosos veranos de la zona, en ella siempre hace frío. Este sin sentido es tan sólo uno más de los muchos que contiene la novela, una historia delirante en la que nada es lo que parece.

Vía: Blackie Books.