'El discípulo de Gutenberg', de Alix Christie

Una novelización del nacimiento de la imprenta con las disputas entre el inventor por una parte y su mecenas Johann Fust junto a su sobrino Peter Schoeffner por otra.

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La invención de la imprenta de tipos móviles a mediados del siglo XV por el germano Johannes Gutenberg supuso una revolución literaria pocas veces igualada. Hasta entonces, los libros se difundían a través de copias realizadas por amanuenses y por algún que otro medio escasamente productivo. Pero la máquina del alemán permitió que se pudiesen realizar considerables tiradas de ejemplares, con el consiguiente beneficio para la extensión de la cultura.

Precisamente a aquel momento y a la Maguncia en que Gutenberg desarrolló su invento nos lleva la novela de la norteamericana Alix Christie que acaba de publicar en España Roca Editorial. Se titula, justamente, 'El discípulo de Gutenberg' por estar centrada en la figura de Peter Schoeffer, quien vivió junto a aquel los primeros tiempos del extraordinario ingenio.

Y Christie sabe de lo que habla porque trabajó en el campo de la tipografía. No obstante, su profesión es el periodismo: ha sido colaboradora de rotativos tan conocidos como 'The Washington Post', 'The San Francisco Chronicle' y 'The Economist'. Para éste último trabaja actualmente ya que, nacida en Silicon Valley, ahora vive en Londres. 'El discípulo de Gutenberg' fue su primera novela y tuvo tal éxito que la convirtió en una de las figuras más prometedoras de su país en el campo de la narrativa histórica.

Como decíamos, su protagonista es Peter Schoeffner, un personaje real que era sobrino de Johann Fust, a su vez mecenas del inventor germano. Fue su tío quien lo trajo de París para colocarlo al lado de Gutenberg con objeto de que lo vigilase estrechamente. Así, se convirtió en su aprendiz, algo que en principio le causó amargura pues en Francia tenía una prometedora carrera como escribano. Sin embargo, a medida que empieza a conocer los secretos de la imprenta, comienza también a admirar a su maestro y a implicarse en sus proyectos, intentando ayudarlo a superar los numerosos obstáculos que se interponen en su camino.

La novela, sin embargo, comienza 30 años más tarde de que ocurrieran todos esos hechos. Es Scoeffner quien narra aquella historia ante los que le acusan de haber robado a Gutenberg su invento (mientras éste murió en la pobreza, su discípulo se convirtió en fundador de una saga de grandes impresores). Es, por tanto, su alegato de defensa pero, al tiempo, se trata de una documentada historia sobre las circunstancias y los personajes que hicieron posible el nacimiento de la imprenta, un ingenio que cambió para siempre la cultura.

Vía: 'El placer de la lectura'.