El club de los suicidas, de Robert Louis Stevenson, intriga en la Inglaterra victoriana

La cualidad indispensable para ser novelista es la imaginación. Sin ella, por muy bien que se escriba, es imposible construir una historia. Y de aquélla estaba sobrado el escocés Robert Louis Stevenson, quién, en 'El club de los suicidas, nos muestra una peculiar y mortal sociedad londinense.

Indudablemente, la imaginación es una cualidad imprescindible para cualquiera que desee ser novelista. Por muy bien que uno escriba, si carece de ella, mal podrá crear los mundos de ficción que constituyen una obra narrativa. Pensemos, por ejemplo, qué habría sucedido si Miguel de Cervantes no la hubiese tenido a raudales: en tal caso, hoy no disfrutaríamos del 'Quijote'. Y qué decir de un visionario como Julio Verne, capaz de anticiparse en su mente a muchos de los inventos posteriores.

Del mismo modo, uno de los novelistas de las letras inglesas que sorprende por su imaginación es el escocés Robert Louis Stevenson (Edimburgo, 1850-1894), quién lo mismo escribía un relato de terror que uno histórico u otro de aventuras. Y eso que su vida no fue muy larga, pues padecía problemas pulmonares desde niño y éstos acabarían con él a los cuarenta y cuatro años. Quizá por su precaria salud, en busca de climas más favorables, fue un impenitente viajero que terminaría sus días en una isla de Samoa venerado por los nativos.

Foto de un monumento a Robert Louis Stevenson

Monumento a Robert Louis Stevenson en San Francisco

Además, algunas de sus creaciones son inolvidables. Quién no recuerda las aventuras del joven Jim Hawkins en 'La isla del tesoro' o las hermosas descripciones de los mares del sur que contienen sus relatos breves. Pero, probablemente, su obra más universal es 'El extraño caso del doctor Jekyll y Mister Hyde', extraordinaria reflexión acerca del desdoblamiento de personalidad, del Bien y del Mal y de los riesgos a que expone la experimentación científica incontrolada.

Por su parte, 'El club de los suicidas' es una novela breve que se incluye en la colección de relatos titulada 'Nuevas mil y una noches', publicada en 1882. El príncipe Florizel de Bohemia llega al Londres victoriano ansioso por conocer su vida nocturna. Aconsejado por un nativo, conoce el "Club del Suicidio", una curiosa sociedad a la que acuden todos aquéllos que, desengañados de la vida e incapaces de matarse, buscan en un curioso juego de naipes terminar con sus días: el que saque la carta de la muerte, será asesinado por los demás. Sin embargo, como suele ocurrir, las cosas se complican.

Tras este argumento, Stevenson reflexiona acerca de la condición humana, sus contradicciones y, en último término, sobre el sentido de la vida, combinando intriga e inquietudes existenciales. Y, por si ello fuera poco, la magistral capacidad del narrador escocés para mantener la tensión del relato consigue que el lector permanezca atado a sus páginas esperando el desenlace.

Podéis leer la obra aquí.

Fuente: RLS website.

Foto: Keenduck.