El beso de la mujer araña, de Manuel Puig

El beso de la mujer araña fue publicada en 1976, y durante un tiempo estuvo prohibida en Argentina, país natal de Manuel Puig, debido a sus críticas a la dictadura militar que dominaba el país, a manos del teniente general Videla. Pero esta novela no fue solo una obra prohibida, sino que constituyó el espaldarazo definitivo para Puig a raíz de su publicación, pues El beso de la mujer araña se convirtió en una de las novelas más importantes y aclamadas del momento, y no solo en los países hispanos. Esta revelación vendría reforzada por la adaptación cinematográfica y teatral de la novela, que la catapultó hasta la categoría de clásico moderno.

Escena de "El beso de la mujer araña", dirigida por Hector Babenco en 1985.

Dicen que una de las mayores características de la mentada obra es la manera en que Manuel Puig aboca en ella sus frustraciones como cineasta fallido, creando un escrito a modo de guión cinematográfico con grandes concesiones a los detalles y a la imagen. El relato es eminentemente visual y cabalga a medio tiempo entre lo cinematográfico y lo literario, si es que tal diferencia ha existido alguna vez. Es en este hecho donde reside gran parte la modernidad de la novela, así como en el hecho de que no existan narrador omnisciente alguno, sino que el relato fluya a través de las conversaciones entre dos presos que se encuentran en la misma celda: un homosexual (Martín) y un activista político (Valentín). Hete aquí los dos grandes temas que, como veremos, constituyen el eje de la novela.

Para hacer más llevadero el encierro y las torturas que se derivan, Martín decide narrar a Valentín las tramas de todas las películas que ha visto. Todas ellas protagonizadas por mujeres atractivas y misteriosas que hacen las delicias del narrador y del oyente. Así, la sucesión de escenas dialogadas entre ambos es lo que conforma el grueso del relato, unas escenas que versan sobre diferentes temas pero donde destaca por encima de todo la política y la homosexualidad. La política porque se expone claramente que Valentín es un preso activista que sufre la tortura de la policía política de Videla. La homosexualidad, porque se trata de un tema recurrente en el diálogo de los personajes, a través del cual ambos discuten los fundamentos de los estereotipos sexuales, tanto del hombre como dela mujer. Desafiando, de esta manera, las convenciones sociales que rodean el género.

En su totalidad, El beso de la mujer araña es un cántico a la libertad y una denuncia de la represión. La confrontación de los dos hombres acabará produciendo un cambio significativo en su interior, pero el lector también se sentirá arrastrado a esa celda, donde compartirá la apología a la libertad que se desprende de cada una de las líneas de Manuel Puig.