'La casa de la alegría', el aristocrático mundo de Edith Wharton

La aristocracia del este de Estados Unidos vivía envuelta en un mundo artificioso y de apariencias, en el que el papel de la mujer quedaba reducido a "adorno" matrimonial. Esta situación es la que denuncia Edith Wharton en 'La casa de la alegría'.

Casa de Edith Wharton

'The Mount', la casa de Edith Wharton

Nadie mejor para describir el artificioso mundo de la clase pudiente que quién ha nacido y vivido en ella. Magistrales son, por ejemplo, los retratos que de la aristocracia norteamericana nos ofrece Henry James en novelas como 'La heredera', al tiempo que muestra el contraste entre la rudeza de aquélla y el refinamiento de sus semejantes europeos. Precisamente éste, como gran escritor que era, tuvo varios discípulos.

Entre ellos, quizá la más destacada haya sido Edith Wharton (Nueva York, 1862-1937), norteamericana como él y que también quedó fascinada por la cultura europea. No en balde, en 1907, se estableció definitivamente en Francia e incluso colaboró con la Cruz Roja gala durante la Primera Guerra Mundial, por lo que se le concedería la Legión de Honor. De sus recorridos por el frente nos legaría un excepcional documento periodístico: 'De Dunkerque a Belfort'.

La carrera literaria de Wharton, no obstante, se inició anteriormente en Estados Unidos: a fines del siglo XIX, comenzó a publicar relatos breves en la revista 'Scribner’s Magazine' y poco después apareció su primera novela, 'El valle de la decisión'. Posteriormente, llegarían sus grandes narraciones, especialmente 'La edad de la inocencia', que obtuvo el Premio Pulitzer en 1921. Ambientada en los salones de la aristocracia neoyorkina, narra el enamoramiento del caballero Newland Archer por la condesa Olenska, proscrita para su clase a causa de su divorcio de un marido tiránico.

Anterior a ella e igualmente ambientada en las clases altas de Nueva York es 'La casa de la alegría', publicada en 1905 y considerada su primera gran obra. En este caso, la protagonista es Lily Bart, quién, al quedarse huérfana, es acogida por su aristocrática tía. Diez años después, aunque es una muchacha inteligente y educada, no se ha casado y, como ha sido preparada para ser "un adorno" matrimonial, no puede conseguir la independencia que desea.

En consecuencia, se trata de una novela que denuncia la dura situación de la mujer en la época, destinada a casarse por obligación e imposibilitada de desarrollar una vida independiente. Al tiempo, Wharton critica al mundo aristocrático que tan bien conocía, regido por la artificialidad y las apariencias y en el que resultaba imposible ser una persona auténtica. Muy bien escrita, la novela, a pesar de la ironía que se aprecia en algunos momentos, posee por su trama un cierto carácter trágico, algo que también sucede con otros relatos de la autora norteamericana.

Fuente: The Literature Network.

Foto: Davedash 3.