Confesiones de un bribón, de Wilkie Collins, memorias de un descarriado

William 'Wilkie' Collins fue un excelente discípulo y colaborador de Charles Dickens. Sus novelas satirizan a la aristocracia de la Inglaterra victoriana con un magistral sentido del humor. Buena muestra de ello es Confesiones de un bribón, falsas memorias de un pícaro a la inversa, el pudiente Francis Turner.

En la Inglaterra victoriana, la figura de Charles Dickens era el referente literario fundamental para cualquiera que quisiese dedicarse al oficio de escritor y, sobre todo, al de novelista.

Por ello, entablar amistad con el maestro suponía un hito para cualquier joven con aspiraciones literarias, pues le permitía acercarse de primera mano a su forma de concebir el arte de la novela. Asi le sucedió a George Eliot o William Mackepeace Thackeray.

Foto de Lincoln's Inn

Una vista del Lincoln's Inn, donde Collins comenzó a estudiar derecho

Pero, sobre todo, a William 'Wilkie' Collins, en marzo de 1851, cuando un amigo común, Augustus Egg, los presentó. Desde ese momento, mantendrían una amistad que nunca se rompió y que influiría poderosamente en la obra del joven escritor.

Hijo de un afamado pintor, Wilkie Collins (Londres, 1824-1889) tenía, no obstante, talento y originalidad suficientes como para crecer literariamente por su cuenta. De hecho, ya había publicado una novela históricaAntonina o la caída de Roma- cuando se conocieron. Sin embargo, ese afortunado encuentro enseñó mucho al aún inmaduro novelista y propició que colaborasen en algunas obras.

Fue Collins un prolífico escritor –veintiséis novelas y más de cincuenta relatos breves- pero dos de sus obras se elevan sobre las demás.

La primera es La dama de blanco, en la que dos vividores tratan de robar su herencia a una joven indefensa hasta que aparece una misteriosa mujer vestida de aquel color. El éxito de esta narración fue tal que incluso se crearon, al modo del marketing actual, el perfume de la dama de blanco y un baile bautizado con el mismo nombre.

Y la otra es La piedra lunar, un intrigante relato policíaco en el que hallamos un precedente del sin par Sherlock Holmes. Este personaje, el sargento Cuff, tendrá que descubrir al culpable del robo de una valiosa joya desentrañando un complejo rompecabezas.

En ambas obras y en sus restantes novelas, Collins ironiza sobre las costumbres y la frivolidad de la encorsetada sociedad victoriana a través de un magistral sentido del humor.

Buena muestra de ello es Confesiones de un bribón, una suerte de falsa autobiografía de Francis Turner quién, pese a pertenecer a una familia aristocrática, escoge el mal camino y se dedica a la estafa y la falsificación de obras de arte, defraudando así las expectativas puestas en él y dañando el honor de su apellido.

Esta suerte de pícaro a la inversa –si éstos eran de clase baja, Francis es un aristócrata pero su conducta es similar- narra sus aventuras plagadas de peripecias y equívocos en una obra que, según el propio Collins "no contiene dos momentos serios seguidos".

Podéis leer la obra aquí.

Fuente: Wilkie-collins.info.

Foto: Lincoln's Inn: Ahisgett en Flickr.