'La suerte de Barry Lyndon', de Thackeray, retrato de un arribista social

Entre los novelistas victorianos, William Makepeace Thackeray representa la finura de estilo y, sobre todo, la sátira de las clases altas británicas, con su pompa y vanidad. En 'La suerte de Barry Lyndon' nos ofrece el retrato de un arribista social con un cierto parentesco con los pícaros de tradición hispana.

Thackeray, Darwin, Dickens y Ruskin

Thackeray junto a Darwin, Ruskin y Charles Dickens

A la hora de analizar la novela victoriana –aquélla que se desarrolla en Inglaterra durante la época de la Reina Victoria, que ocupa gran parte del siglo XIX-, podríamos realizar una sencilla clasificación de los principales autores señalando que Charles Dickens retrata con ternura a los desheredados, "Wilkie" Collins supone el ingenio o las hermanas Brönte, al igual que George Eliot y Elizabeth Gaskell, pintan la vida sentimental de las clases medias rurales y la situación de la mujer.

Y, en este sentido, el papel de William Makepeace Thackeray (Calcuta, 1811-1863) sería el de gran satírico de la vida y las costumbres de la alta sociedad, con frecuencia vanidosa e hipócrita. Buena muestra de ello es su obra maestra, 'La feria de las vanidades', que lleva por significativo subtítulo "Novela sin héroe" y que constituye un corrosivo retrato de la vida social inglesa de mediados del XIX. Su protagonista es Becky Sharp, una arribista que es capaz de hacer lo que sea por lograr prosperar en la sociedad, pero, junto a ello, circulan por la novela un sinfín de personajes curiosos y peculiares.

Al igual que esta obra, 'La suerte de Barry Lyndon' está protagonizada por un arribista pero en esta ocasión masculino. Aunque se inicia en la Irlanda del siglo XVIII, nos ofrece, al paso que vivimos las aventuras del protagonista, un mosaico de la Europa de la época. Éste es Redmond Barry, un personaje que no duda en hacer lo que haga falta para ascender en la escala social, incluso llega a casarse con una viuda rica a la que no ama.

A la vista del argumento, es inevitable vincular la obra con la novela picaresca. De hecho, podríamos definirla así aunque tamizada por las peculiaridades de la cultura británica. La principal diferencia, además, reside en la distinta posición social en que se inician las peripecias del protagonista y sus ambiciones, pues si los pícaros de la literatura española parten de una ínfima situación y suelen conformarse con alcanzar un mínimo de comodidad, las ansias de Lyndon van mucho más lejos ya que desea llegar a lo más alto.

Thackeray es un excepcional escritor –de hecho se considera que posee el mejor estilo literario de su época- y la novela es muestra de ello, además de brindarnos aventuras sin fin y una buena dosis de humor irónico.

Fuente: The Literature Network.

Foto: Dominus Vobiscum.