Un tribunal entrega los manuscritos de Kafka a la Biblioteca de Jerusalén

El gran escritor checo Franz kafka legó sus textos inéditos a su amigo Max Brod para que los destruyese. Pero éste no lo hizo y desde entonces han seguido un periplo kafkiano (nunca mejor dicho). Ahora, un tribunal de Tel Aviv ha dado su propiedad a la Biblioteca Nacional de Israel. Pero el pleito amenaza con continuar.

Franz Kafka

Un curioso montaje con la imagen de Kafka (en primer plano)

Es conocido que el escritor checo Franz Kafka (Praga, 1883-1924) no estaba especialmente orgulloso de sus escritos inéditos. De hecho, hizo prometer a su albacea testamentario, Max Brod, que los quemaría. Afortunadamente, no lo hizo y hoy podemos leer 'El proceso' o 'El castillo' ('La metamorfosis' apareció en 1915). Lo que, con toda seguridad, no sabía el gran novelista es que, a cuenta de ellos, se organizaría tan monumental lío.

Porque el periplo que han seguido estos textos desde la muerte de Kafka es –nunca mejor dicho- kafkiano: Brod era judío y, con la persecución nazi, huyó de Europa y recaló en Palestina. Al morir, legó su archivo a su secretaria Esther Hoffe, incluyendo gran cantidad de los papeles de Kafka pidiéndole que los entregara a la Universidad Hebraica de Jerusalén, a la Biblioteca Municipal de Tel Aviv o, en su defecto, a otra institución judía.

Pero ésta los repartió entre sus dos hijas, que los heredaron hace cinco años. Con todo ello, se inició una tremenda disputa por su posesión en la que han participado institutos literarios de Alemania  e Israel, distintos archivos nacionales y las dos herederas. Un proceso que ahora parece llegar a su fin, pues un tribunal de Tel Aviv ha sentenciado que los manuscritos deben entregarse a la Biblioteca Nacional de Israel, en Jerusalén.

Al margen de su importancia documental, por tratarse de cartas, cuadernos y el propio diario del escritor, estos documentos –conocidos como "la maleta de Kafka"- poseen un enorme valor económico. No obstante, el director de la citada biblioteca, Oren Weinberg ya ha anunciado que "cumplirá con el deseo de Max Brod de difundir la obra de Kafka entre los amantes de la literatura en Israel y en el mundo". Pero no nos hagamos ilusiones: Eva Hoffe ya ha manifestado que apelará la sentencia.

Fuente: 'ABC'.

Foto: Harald Groven.