'Una casa en alquiler', de Charles Dickens

La historia de una inquilina muy curiosa que pone en apuros a su eterno enamorado y a su no menos prendado mayordomo.

Miniatura Pueblo Dickens

Seguramente la época de más esplendor que ha vivido Gran Bretaña coincidió con el largo periodo de la Reina Victoria. Efectivamente, entre 1837 y 1901, se consolidó el Imperio Británico y el país se convirtió en la primera potencia del mundo. Por si ello fuera poco, esta época -conocida como "Victoriana"- coincide con una de las más brillantes de las letras inglesas con autores como Thomas Hardy, Óscar Wilde, George Eliot o Elizabeth Gaskell.

Pero, por encima de todos ellos, se eleva la figura del gran retratista literario de aquel periodo: Charles Dickens (Portsmouth, 1812-1870), quién narró como pocos sus costumbres y, sobre todo, los excesos de la Revolución Industrial entonces en pleno desarrollo.

Y sabía muy bien de lo que hablaba pues, aún siendo niño cuando su padre ingresó en la cárcel por deudas, se vio obligado a trabajar en labores penosas. Fue, por tanto, un escritor autodidacta que se inició en el periodismo. Justamente mientras trabajaba como cronista político para el 'Morning Chronicle', fue publicando una serie de esbozos literarios que, recopilados con el título de 'Sketches by Boz', comenzaron a granjearle fama. Después vendrían 'Los Papeles del Club Pickwick' que, con su humorismo, lo consagrarían en el mundo de las letras. Pero los mejores frutos de su talento llegarían más tarde: 'Oliver Twist', 'Cuento de Navidad', 'David Copperfield', 'Tiempos difíciles', 'Historia de dos ciudades' o 'Grandes esperanzas'.

Por su parte, 'Una casa en alquiler' podría considerarse una obra menor dentro de su producción. Es una novela breve publicada en 1858 y protagonizada por la anciana Sophonisba. Ésta se traslada a vivir a Londres y, una vez instalada, algo despierta su interés: frente a su vivienda, hay un edificio señorial pero estropeado por el paso del tiempo del que cuelga un cartel de "Se alquila" desde hace muchos años.

Para complacer su curiosidad, tanto su fiel mayordomo Trottle como su eterno pretendiente Jabez, ambos enamorados de la señora y, por tanto, celosos uno del otro, intentarán desentrañar qué misterio oculta la propiedad. Mientras el segundo indaga en los inquilinos que la habitaron en el pasado, el mayordomo, más osado, entra en ella. Pese a tratarse de una pieza menor dentro de la extraordinaria creación dickensiana, la novela contiene todos los ingredientes característicos de ésta y, además, no carece de sentido del humor. Sin duda, es una lectura deliciosa.

Fuente: Charles Dickens Page.

Foto: Kevin Dooley.