'El sombrero de copa', de Vital Aza

Una hilarante comedia de enredo protagonizada por un político que se ve envuelto en ajenos asuntos de faldas.

Sombrero de copa de Rutherford B. Hayes

El sainete es un género teatral de raigambre hispánica. Pieza cómica en un acto, hunde sus raíces en el entremés de nuestro Siglo de Oro pero su desarrollo se produce a partir del XVIII con Ramón de la Cruz. No obstante, su época de mayor vigencia quizá fuera la segunda mitad del XIX, con figuras de la talla de Javier de Burgos, Tomás Luceño y, sobre todo ya a principios del XX, Carlos Arniches y sus obras en un acto ambientadas en el Madrid castizo.

Tal fue su éxito que algunos autores escribieron piezas de idénticas características pero mayor extensión. Es lo que se ha bautizado como "comedia asainetada" y en ella destacó sobremanera el asturiano Vital Aza (Pola de Lena, 1851-1912).

Miembro de la madrileña tertulia del "Bilis club" junto a Armando Palacio Valdés y Clarín, Vital Aza desarrolló sus primeras armas literarias en las publicaciones satíricas que aquella reunión amparaba tales como 'Rabagás' o 'El garbanzo'. Al tiempo, estrenaba sus primeras obras teatrales, siempre cómicas, de las que llegó a escribir unas sesenta, algunas en colaboración con su inseparable amigo Miguel Ramos Carrión. La primera de ellas fue '¡Basta de matemáticas!', a la que siguieron otros títulos como 'Los tocayos', 'El sueño dorado', 'Parada y fonda' (curiosamente traducida al Esperanto) o 'La marquesita'. Todas constituyeron un indiscutible éxito de público aunque no tanto de crítica, pues ésta prefería trabajos más sesudos.

Entre sus piezas, destaca igualmente 'El sombrero de copa', estrenada en el Teatro de la Comedia madrileño en 1887 y que quizá posea mayor actualidad de la que cabría imaginar. Porque su protagonista, Carlos, es un político que acaba de perder unas elecciones y se prepara para contar la historia de siempre a sus seguidores. Sin embargo, se ve envuelto en un turbio asunto: su amigo Leopoldo, hombre casado, lo visita para contarle que tiene una amante y de paso pedirle un favor.

Quiere terminar con ella pero para hacerlo tiene que entregarle cuatro mil pesetas y necesita que Carlos haga la gestión. Como puede verse, se trata de una comedia de enredo que busca la gracia en esas situaciones y en los equívocos que de ellas se derivan. Además, Vital Aza poseía un ingenio y una agudeza especial para crear diálogos chispeantes. No en balde, aunque hoy no sea demasiado recordado, fue uno de los más populares autores cómicos de su tiempo en España.

Vía: Centenario de Vital Aza.

Foto: Erik Maldre.