La pista de arena, de Andrea Camilleri

Generalmente, un escritor debe tocar diversos registros antes de dar con el éxito. Le sucedió incluso a Cervantes. También a Andrea Camilleri, hasta encontrar a su personaje fetiche, el comisario Montalbano, de cuyas aventuras ahora se publica La pista de arena en la que, una vez más, se verá envuelto en oscuras tramas mafiosas.

Dicen que en la constancia está el éxito. Y, si aplicamos este refrán a la literatura, veremos que, en muchos casos, es absolutamente verdadero. Suele suceder que un escritor debe tocar varios registros o, dicho de otro modo, realizar incursiones en distintos géneros, antes de convertirse en autor popular. No es fácil acertar con los gustos del público y hacer literatura de calidad al tiempo.

Foto de Camilleri

Andrea Camilleri

Si un extraordinario novelista como Cervantes tuvo que conformarse con ello cuando lo que realmente quería era ser poeta, género mucho más reconocido entonces, qué no sucederá con otros escritores menos dotados que el genial manco de Lepanto.

Algo de esto le ocurrió también al italiano Andrea Camilleri (Porto Empedocle, Sicilia, 1925). Guionista de televisión y teatro y profesor de cine, sus dos primeras novelas pasaron totalmente desapercibidas y la tercera obtuvo algún éxito, pero para lograr el triunfo tuvo que inventarse un personaje singular.

Nos referimos al comisario Montalbano, experimentado policía que habla un italiano contaminado por el dialecto de la tierra de su creador, amigo del buen comer y del buen vino y que, aunque respeta la Ley, no duda en saltársela cuando de resolver un caso se trata.


Llamado así en honor del también escritor de novela policíaca español Vázquez Montalbán, la aparición de este personaje supuso el encumbramiento definitivo de Camilleri que, desde entonces, no ha dejado de vender libros. Las subsiguientes entregas con las diferentes peripecias de este investigador para resolver sus casos –y ya van más de quince, sin contar sus relatos breves- han constituido un éxito tras otro para su autor.

Ahora, la Editorial Salamandra publica 'La pista de arena', donde vemos a Montalbano introducido en el mundo de las carreras de caballos.

Foto de Porto Empédocle

Vista de Porto Empédocle, la Vigata literaria de Camilleri

Un purasangre aparece bárbaramente sacrificado en la playa y, aunque no es de su incumbencia, el comisario decide investigar quién ha podido ser tan cruel. Así, entrará en contacto con el mundo de las apuestas amañadas, con imponentes amazonas y, como no, con la Mafia y sus negocios.

Pero, a nuestro juicio, lo más interesante del relato es, como siempre, la personalidad del veterano detective, que se niega a aceptar el paso del tiempo –no quiere usar gafas y, como las precisa, tropieza a cada momento y no ve más allá de sus narices-, continúa su problemática relación con Livia y no ha perdido su gusto por los placeres de la mesa ni por la ironía.

Fotos: Camilleri: Golfo Místico en Flickr | Porto Empédocle: Gmelfi en Wikipedia