La juventud eterna como obsesión humana

La trama de El retrato de Dorian Gray gira en torno a tres personajes centrales, cada uno de ellos es la forma de expresión de diferentes posicionamientos del artista. Dorian Gray es el prototipo de joven apuesto, reflejo del propio Oscar Wilde, que vive obsesionado con la inmortalidad y la juventud eterna y, para ello, está dispuesto a asesinar incluso.

Película el Retrato de Dorian Gray

Película el Retrato de Dorian Gray

La imagen, el reflejo del propio rostro como el verdadero espejo del alma, como realidad innegable de la que no podemos escapar. Tal vez podamos ocultarnos, maquillar nuestra imagen para mostrar sólo lo que nos interesa mostrar. Únicamente al final, en la propia soledad se nos presenta nuestro verdadero yo.

Esa es la mágica virtud que posee el retrato de Dorian Gray, ese cuadro que enfrenta al protagonista, desafiándole con su propio reflejo, pero con el verdadero, no con el quiere proyectar.

Porque Dorian Gray es un joven artista, bello y apuesto, objeto de admiración por toda una corte de aduladores, y desea mantener esa condición para toda la eternidad. Se convierte así, la novela, en una obra de búsqueda, la búsqueda de la inmortalidad. Una búsqueda que Dorian lleva hasta sus últimos extremos, hasta el extremo de la muerte. Porque Dorian está dispuesto a matar para mantener su eterna juventud. Así consigue mantener la vida que desea, arrancándosela a los demás, para que todo el mundo siga observando su bella imagen de juventud. Todo el mundo, menos su retrato. En le retrato está la verdad.


La verdad de su rostro real, que no sólo sufre el paso del tiempo y los estragos de la edad, si no que con cada crimen añadido, ese reflejo muestra las marcas de un asesino. Ese será el verdadero retrato de Dorian Gray y el que lo perseguirá a lo largo de su vida.

La narración, con una estructura circular y cíclica, centrada en los cambios y la evolución del protagonista y en las relaciones que mantiene con otros dos personajes. Basil Hallward, prototipo del artista entregado a la causa de su obra sin descanso, embarcado en una lucha constante con la musa del arte, enamorado platónicamente de Dorian Gray, un intento de artista puro. Por su parte, Lord Henry Wotton es el creador de su propia condición, un artista de éxito social, elegante y distinguido, que oculta su realidad bajo un manto de cinismo e hipocresía.

La persecución de Dorian Gray se convierte en una reflexión de análisis de las relaciones entre el bien y el mal, un recorrido por los anhelos más oscuros del ser humano, a los que no somos ajenos ninguno de nosotros, ni el propio Oscar Wilde, que no esconde ninguna de las similitudes consigo mismo, haciendo coincidir, incluso, las fechas de nacimiento de ambos y muchos de los intereses vitales.

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