S.O.S. Adolescentes

S.O.S. Adolescentes es el original título de la escritora y psicóloga Ana Isabel Saz-Marín, quién recoge en este libro, basado en programa de televisión de la cadena Cuatro, las dificultades en las que se ven los padres de hoy en día para educar, y entender también, a sus hijos cuando son adolescentes.

La autora se muestra ya dispuesta y confiada a la hora de tratar tan problemática cuestión, así en la sección de los agradecimientos afirma: “Nunca una noche ha vencido al amanecer, nunca un problema ha vencido a la esperanza. Estamos vivos y es lo único que necesitamos para empezar, para continuar”. Por lo tanto, como cada uno de nosotros también ha sido adolescente, “aquí tienes un libro práctico, ameno y lleno de sugerencias para conseguir una relación fluida con tu hijo”, nos dice la escritora.

SOS ADOLESCENTESLa pregunta es obvia: “¿Cuándo llegará el bendito día en que nuestros hijos e hijas dejarán, de una vez por todas, de pertenecer a esa conflictiva etapa de la vida, genéricamente conocida como la edad del pavo?”. Saz-Marín se referirá a ella como “la temible adolescencia”. También avisa: “la adolescencia no parece tener fin y consigue, al parecer, extenderse indefinidamente en el tiempo”.
Ese momento llega cuando, en el caso de los hijos, “el lúgubre personaje va envuelto en sus cascos del iPod viste una camiseta demasiado raída para tu gusto y ha cambiado los afiches de futbolistas por pósters de tías sugerentes o de estrellas de rock en las paredes de su habitación, ya es casi tan alto como su propio padre”; en el caso de las hijas, cuando “un chico con acné y vestido de manera bastante ridícula ha venido a buscarla y, tras darse la vuelta bruscamente para ocultar su pudorosa semidesnudez, observas anonadado que se ha puesto una falda demasiado corta para tu gusto”.

En Once capítulos, la psicóloga, nos muestra el cambio del niño hasta convertirse en el temible adolescente y finalmente hasta que esta adolescencia vuela y tu hijo o hija de repente te dice que te quiere y prepara el desayuno, recoge la mesa y ordena la habitación.

A lo largo de los dos primeros capítulos la autora nos explica los cambios que experimentan tanto físicos como mentales y nos aconseja que utilicemos una comunicación infinita y que la acompañemos de una paciencia sin fin.
En el tercero nos insta a que empleemos un estilo de educar apropiado, para lo que nos sugiere diversos estilos como el democrático, el autoritario, el permisivo y el sobreprotector. Cada estilo tendrá unas específicas consecuencias.

En el cuarto nos enseña que los padres y los hijos mantienen versiones muy diferentes sobre un mismo problema, para lo que nos aconseja que aprendamos a escuchar a los hijos porque es una “tarea ciertamente indispensable”. En el quinto, titulado: el malestar en la conducta, hace referencia a las emociones pesimistas que suelen padecer los adolescentes y que son tan difícil de identificar. En el sexto, disemina las características del comportamiento violento y nos revela que las llamadas “malas compañías” son simples excusas empleadas por los padres.

Hablando caro de sexo (capítulo séptimo) trata uno de los temas más problemáticos para los padres y uno de los temas que más temor produce en los adolescentes. También debemos hablarle claro sobre las drogas y el alcohol, cuestiones del octavo capítulo, siempre conscientes de que la expresión “prohibido prohibir” no es buena consejera. En el noveno, la escritora, nos insiste en que “!todos valemos para estudiar¡”, por lo que no hay lugar para las excusas de los adolescentes.

El capítulo diez habla sobre dos trastornos alimentarios como la anorexia nerviosa o la bulimia nerviosa, que pueden ser fruto de ese ser o sentirse rechazado por los demás. La solución en estos casos pasa por acudir a un especialista de salud física y a uno de salud psíquica.

Ya en el último capítulo, la comunicación entre padres e hijos resulta indispensable. Debemos aceptar que son como mínimo “casi adultos” y que “las culpas, las amenazas, las ofensas y una larga serie de actitudes en nada ayudarán a nuestros hijos a crecer en libertad”. Tampoco se deben permitir las faltas al respeto ni las conductas inapropiadas.
Saz-Marín ayuda a la compresión de estos problemas a través de numerosos ejemplos, conversaciones reales, vocabulario específico, esquemas, resúmenes y listados prácticos, que, sin duda, facilitan el entendimiento y la amenidad de la lectura.

La autora finalmente te muestra optimista y afirma: “qué difícil y que grandioso. Maravillosa adolescencia, maravillosa oportunidad de ver crecer a los tuyos, maravillosa posibilidad de seguir creciendo como padre, como madre, como pareja…