'La fiesta de la insignificancia', de Milán Kundera

La nueva obra del novelista checo reflexiona sobre los más variados asuntos con sus habituales dosis de humor.

Libro La fiesta de la insignificancia

En la época de apertura que precedió a la famosa Primavera de Praga, el profesor checo Jan Kalina entregó a una editorial el libro '1001 chistes', donde recopilaba los textos cómicos que los ciudadanos de los países satélites de la Unión Soviética utilizaban como vía de escape humorística ante su situación. Eran tan inofensivos como aquel que decía: "Qué nombre se da a una orquesta sinfónica rusa al volver de una gira por Occidente? Cuarteto". Pero el libro fue publicado tras la represión soviética de Checoslovaquia y la broma le costó a Kalina dos años de cárcel.

En cualquier caso, esta anécdota es reveladora de que el humor fue una de las formas usadas para denunciar la opresión que se vivía entonces en los países del este de Europa. Y una de las mejores muestras de ello es la obra del también checo Milán Kundera (Brno, 1929).

No es casual, por tanto, que su primera novela se titulase 'La broma' y fuera una sátira de la dictadura estalinista. Ni que las siguientes -'La vida está en otra parte', 'La despedida' o 'El libro de la risa y el olvido'- tuvieran idéntico tono. Más hondura filosófica y existencial tiene 'La insoportable levedad del ser', la obra que le hizo famoso en Occidente. Tanto que sus detractores le acusaron de haber sido confidente de los soviéticos. El novelista lo negó y colegas de la talla de Philip Roth, García Márquez, Nadine Gordimer y Carlos Fuentes le apoyaron. Kundera, no obstante, se sintió traicionado por sus compatriotas y, desde entonces, escribió en francés.

Ahora, después de catorce años de silencio (su último libro publicado fue 'La ignorancia' en 2000), publica 'La fiesta de la insignificancia', una novela que aborda temas como la sexualidad y el erotismo, la cultura y la convivencia, aunque no prescinde del tono humorístico. En ella, como ya hiciera con Goethe y Hemingway en 'La inmortalidad', cuatro personajes de lo más curioso pasean por los jardines de Luxemburgo.

Alain se fija en los ombligos de las jovencitas, Ramón admira a Chagall pero no va a las exposiciones para evitar las colas, Charles siempre cuenta anécdotas de Stalin y Caliban ha inventado un idioma. Y, como muestra del humor de Kundera, la reflexión que sitúa precisamente al ombligo como metáfora de la sociedad actual, como elemento diferenciador y erótico que confiere individualidad y, por tanto, impide caer en la insignificancia. En suma, una obra que nos trae a Kundera en estado puro.

Vía: Web dedicada al escritor.

Foto: Fnac.