La familia de Pascual Duarte

"La familia de Pascual Duarte" representa para la Literatura española, aparte de ser una gran obra, el renacer de la narrativa tras el paréntesis que supuso nuestra Guerra Civil. Es, igualmente, la revelación de un gran escritor y el nacimiento de una corriente literaria, el "Tremendismo". Cuenta las andanzas y fechorías de Pascual, un mísero jornalero extremeño, que, en las puertas del cadalso, narra su vida y sobre el que pesa, desde su nacimiento, la fuerza del determinismo de la herencia y del medio

Camilo José Cela, probablemente más conocido a nivel popular por sus excentricidades, es un extraordinario escritor, reconocido con el Premio Nóbel, y a quién debemos la primera novela destacable tras el paréntesis que supuso para la creación literaria nuestra Guerra Civil y la consiguiente posguerra. Esta obra a la que aludimos es “La familia de Pascual Duarte”, desgarrado relato sobre el determinismo que la herencia y el medio social ejercen sobre el individuo. La novela dio origen a la corriente literaria denominada “Tremendismo”, debido al cúmulo de atrocidades que se suceden en sus páginas : valga como ejemplo el cerdo que devora las orejas de Mario, el pequeño hermano tullido del protagonista, o que su padre muriese de rabia, tras ser mordido por un perro.

Ambientada en la España de la Restauración, tan agitada por conflictos sociales, el marco viene a constituir un escenario idóneo para la biografía de Pascual. La Extremadura de la época, latifundista, en la que, sin formación, sólo se puede alcanzar a ser un mísero campesino, es la ubicación donde se desenvuelve la desgraciada vida de nuestro “héroe”. Un determinismo social y, sobre todo, genético, como ya se ha dicho, presiden toda la obra. Ya lo dice el mismo protagonista, al comienzo de la misma, cuando, dirigiéndose a don Joaquín Barreda, destinatario del manuscrito de sus memorias, le dice : “Yo, señor, no soy malo, aunque no me faltarían motivos para serlo”.

Hijo de un ex presidiario que le propinaba constantes palizas, al igual que a su madre, alcohólica, toda su vida está marcada por la desgracia : su hermana, que ejerce la prostitución, es asesinada por su proxeneta, su hermano Mario muere de niño, al igual que sus dos hijos, uno antes de nacer…..

Todos estos hechos hacen que relacionemos la obra con la gran tradición picaresca de la literatura española, aunque con una salvedad : si bien el pícaro es un pillo que engaña y roba a los demás, no es habitual que, además, sea un asesino como Pascual. En lo que sí coinciden es en el origen humilde del protagonista y en su infancia desgraciada, así como en el vivir entre la calle y la prisión.



La estructura externa de la obra también nos recuerda a nuestra narrativa clásica, ya que Cela utiliza el recurso cervantino de la persona que encuentra un manuscrito, lo ordena y lo saca a la luz pública, como sucede en el “Quijote”.

La obra consta de una “Nota” inicial del transcriptor; una “carta anunciando el envío del original” a D. Joaquín Barreda; una “cláusula del testamento ológrafo” de éste, donde dispone que se queme el manuscrito “por disolvente y contrario a las buenas costumbres salvo que la Providencia disponga lo contrario”; una “dedicatoria” del propio Pascual Duarte; 19 capítulos en los que el narrador – protagonista desgrana su historia; una nota final del transcriptor; y, finalmente, dos cartas testimonio de uno de los vigilantes de Pascual en la cárcel y del capellán de la misma. Como se puede apreciar en su lectura, todos estos recursos epistolares buscan dar verosimilitud a la historia del desgraciado campesino, pues el hecho de escuchar tantos testimonios de personas que, aparentemente, existen, hace que consideremos la vida del protagonista un poco más real.

Los personajes de la obra, excepción hecha de Pascual, son descritos de modo expresionista, dándonos unas breves pinceladas de cada uno, y cabría decir que su existencia sólo se da en función de la necesidad que tiene el jornalero de recurrir a ellos para dar coherencia a su relato.

Los padres de Pascual, Esteban Duarte y su esposa, son culpados por el protagonista de ser los grandes responsables de sus fechorías, pues “a su poca educación se unía  su escasez de virtudes y su falta de conformidad con lo que Dios les mandaba – defectos todos ellos que para mi desgracia hube de heredar”. Su padre era contrabandista, por lo que ya había estado en la cárcel, y propinaba grandes palizas a su mujer e hijo. Su madre, alcohólica, había engañado a su marido, y “secas debiera tener las entrañas una mujer con corazón tan duro que unas lágrimas no le quedaran siquiera para señalar la desgracia de la criatura”, nos dice Pascual aludiendo a que su madre no lloró al morir su hermano.

La hermana del protagonista se llama Rosario. Parece ser la más inteligente de la familia, pero siempre aplica sus luces para realizar malas acciones. Ejerce la prostitución y acabará asesinada por su chulo, “El Estirao”. Éste es el gran enemigo de Pascual y su presencia en la obra cobra importancia debido a ello. Es un proxeneta malvado, al que el protagonista ya ha perdonado la vida una vez, pero en la segunda ocasión termina por matarle.

Otros personajes de menor relevancia son el cura del pueblo, don Manuel, la curandera Engracia, Mario - el desgraciado hermano de Pascual, a quién el cerdo come las orejas y que acaba ahogado en una tinaja de aceite – y Rafael, que ha sido amante de la madre de Pascual y parece ser el padre de Mario.

Por fin, nos debemos detener en el protagonista, Pascual Duarte. Realmente, no sabemos si compadecerle por la vida miserable que ha llevado o despreciarlo por sus fechorías. Por el tono de su relato nos mueve a compasión y él mismo justifica sus delitos acusando al destino y a sus orígenes : “Yo, señor, no soy malo…….Los mismos cueros tenemos todos los mortales al nacer y sin embargo, cuando vamos creciendo, el destino se complace en variarnos como si fuésemos de cera y en destinarnos por sendas diferentes al mismo fin : la muerte”. Pero, aún reconociendo que la vida le ha predeterminado, no debemos olvidar que el ser humano tiene la capacidad de variar su destino y Pascual ni siquiera lo intenta. En algunos momentos, tiene muestras de ternura, como cuando llora por su hermano Mario, pero, a la vez, es como si una fuerza interior lo empujase al mal. Es significativo a este respecto, el pasaje de su perra : nos cuenta que iba a cazar acompañado de una perrilla fiel, a la que termina matando sin ningún motivo ; dejemos que nos lo explique él mismo : tras decirnos que la perra estaba sentada frente a él y lo miraba con ojos “de confesor, escrutadores y fríos”, continúa : “La perra seguía mirándome fija, como si no me hubiera visto nunca, como si fuese a culparme de algo de un momento a otro, y su mirada me calentaba la sangre de las venas de tal manera que se veía llegar el momento en que tuviese que entregarme ; hacía calor, un calor espantoso, y mis ojos se entornaban dominados por el mirar, como un clavo, del animal. Cogí la escopeta y disparé ; volví a cargar y volví a disparar. La perra tenía una sangre oscura y pegajosa que se extendía poco a poco por la tierra”. Creemos que es un pasaje suficientemente revelador de lo que decimos. Cela perfila a su personaje a través de todo el relato y, como vemos, es un carácter rico y complejo.

Estilísticamente, predomina en la obra la narración, aunque hay algunos pasajes dialogados de indudable fuerza dramática, como el que mantienen Pascual y “El Estirao” previamente a su pelea, que termina con la muerte del segundo a manos del primero. La prosa es dura, descarnada, como los mismos hechos que expresa.

En suma, a nuestro juicio, nos encontramos ante una pequeña gran obra, que forma parte de las maestras de la literatura española. Puedes descargar gratis La familia de Pascual Duarte, de Camilo José Cela desde el enlace.