'El Quincunce', una obra maestra

Con el estilo de Dickens, con el ingenio de la más intrincada y brillante trama policíaca y con el rigor de las matemáticas os traigo esta obra que parece salida de un baúl perdido en los océanos. Es uno de esos tantos libros que pasan desapercibidos para el gran público, que solo es admirado por los grandes críticos y valorado por galardones, que te sorprende que no esté de boca en boca como obra de referencia. Pero el Quincunce, con sus 1200 páginas escritas por Charles Palliser, no es uno más en el montón.

El Quincunce

Detalle de portada.

Conserva el estilo detallista y minucioso como tantas obras más; ostenta un vocabulario rico, una originalidad y capacidad de invención infinita; refleja una ambientación espacio-temporal perfecta y mantiene la intriga de principio a fin, pero eso tampoco la convierte en algo excepcional. Sin embargo, insisto en que esta obra lo tiene. Por primera vez, este libro ha sabido estructurar una historia de manera asombrosa en cinco grandes partes, a saber: 'La herencia', 'Los aledaños del infierno', 'El destino de Mary', 'La clave perdida', 'El secreto de las cinco rosas', y cada una de estas partes a su vez en cinco capitulos, de ahí deriva su título, quincunce. Una estructuración de la historia increíblemente acertada, matemática, coherente, previamente maquinada, como si cada parte estuviese pensada para dejarte acceder a un nuevo mundo únicamente cuando has acabado de atravesar el anterior.

La novela es relatada en primera persona por un niño, Johnnie Huffam, que junto a su madre, Mary, pasarán múltiples penalidades en búsqueda de una herencia que le disputan las otras cuatro ramas de la familia Huffam. De nuevo aparece el número cinco: cinco familias, cinco apartados, cinco capítulos, todo un quincunce.  La obra relata cómo el niño pasa de la infancia a la adolescencia y adquiere todos los conocimientos necesarios para entender las cláusulas de una herencia, basada en este caso en un codicilo, que será objeto de deseo y desesperación por parte de todas las ramas de la familia. Los protagonistas van descendiendo en la escala social, pierden su grandilocuente casa, depositan su dinero en manos perversas y acaban sumidos en la miseria.

El autor detalla las vicisitudes de los personajes, todos perfectamente retratados y caracterizados, y el modo de vida de la época haciendo uso de su asombroso conocimiento de la antigua sociedad inglesa. En este lienzo literario aparecen con insoportable vividez, las terribles realidades de una sociedad profundamente injusta. A lo largo de la historia, Johnnie tratará de resolver el famoso misterio del Quincunce que afecta a las cinco familias, las cuales están dispuestas a todo para obtener el codicilo, incluso a engañar, robar, secuestrar y matar.

Es un libro que al terminarlo te exige volver a empezar, que sabe sorprenderte, que te emociona, que te hace partícipe de la historia, que te envuelve y te obliga a dejarte llevar. Un libro irresistible que se ofrece a nuestra atónita lectura. Para el que lo haya leído, conocerá bien este grado de perfeccionismo. Para el que todavía no lo haya hecho, que se anime con él. Hay una obra dispuesta a maravillarle una y otra vez.