Walt Whitman, creador de la poesía estadounidense

El poeta norteamericano Walt Whitman, que murió hace ahora ciento veinte años, es considerado fundador de la lírica de Estados Unidos. Su obra se circunscribe a un único libro, 'Hojas de hierba', al que fue dando varias reelaboraciones y añadiendo nuevos textos para configurar el poemario de toda una vida.

Walt Whitman

Retrato de Walt Whitman

A principios del siglo XIX, Estados Unidos aún buscaba su propia identidad cultural, un sustrato ideológico que unificase a los territorios recién agrupados en la nueva nación, y en ello la literatura debía ejercer un papel esencial. Por ese motivo, sus fundadores son tan importantes. Figuras como Washington Irving, Nathaniel Hawthorne, James Fenimore Cooper o Edgar Allan Poe, no sólo poseen relevancia como buenos escritores, sino –y sobre todo- como creadoresde las líneas maestras que habrían de seguir las letras norteamericanas en el futuro.

Idéntico papel al ejercido por éstos en la narrativa debe atribuírsele, en la lírica, a Walt Whitman (West Hills, Nueva York, 1819-1892), de cuya muerte se cumplen ahora ciento veinte años. Y ello desde una perspectiva tanto ideológica y temática como formal, con el importante añadido de que su magisterio se extiende fuera de su país. En efecto, han sido muchos los grandes poetas que se han visto influidos por él, desde Rubén Darío a Pablo Neruda, desde Fernando Pessoa a Federico García Lorca.

Fue Whitman un hombre inquieto que desempeñó los más variados oficios para sobrevivir. De formación autodidacta, sus primeras publicaciones fueron poemas y cuentos de escasa originalidad en los diferentes periódicos donde trabajó. Sin embargo, en 1855, apareció la primera versión de un libro revolucionario cuya publicación costeó él mismo: 'Hojas de hierba'. Es, prácticamente, el único poemario que escribió, pues el resto de su vida se dedicó a corregirlo y añadirle nuevas composiciones. En un largo prefacio, anunciaba sus intenciones: crear un nuevo tipo de lírica, sencilla y popular, democrática, con la que el poeta guiaría a sus lectores por la senda de la vida.

Concebía, por tanto, al autor como una especie de líder místico y social que se elevaría como faro del pueblo y a ser esa figura consagró toda su existencia. La primera edición de 'Hojas de hierba' apenas contenía doce poemas escritos en largos versos libres unidos por su ritmo cadencioso. El más importante de ellos es el que, más tarde, al ser publicado de forma independiente, recibiría el título de 'Canto a mí mismo', donde un "Yo" simbólico expresa su amor por todas las gentes en particular y por las criaturas en general. La exaltación del cuerpo humano y de la importancia de los senti dos que se aprecia en esta primera edición causó no poca polémica en la pacata sociedad norteamericana.

Vista de Camden

Una vista actual de Camden (Nueva Jersey), donde Whitman pasó sus últimos años

En posteriores entregas, Whitman iría añadiendo nuevos e impresionantes poemas como 'En el transbordador de Brooklyn', donde reúne a todos sus lectores pasados y futuros a bordo de ese barco, o 'La cuna se mece sin fin', en el que un pájaro (símbolo de la Naturaleza) descubre a un niño que representa al poeta el significado de la muerte. Incluso fue añadiendo nuevos ciclos compositivos o grupos de poemas que, por sí solos, constituyen un libro. Así ocurre con 'Hijos de Adán' y 'Calamus', donde trata temas como la amistad y la sexualidad.

Tras su experiencia como enfermero voluntario durante la Guerra Civil de Estados Unidos, las preocupaciones sociales de Whitman se intensifican y ello se aprecia en las nuevas composiciones que va sumando: 'Redobles de tambor' expone su deseo de una rápida reconciliación entre el Norte y el Sur y '¡Oh, capitán, mi capitán!' es una impresionante elegía a Abraham Lincoln, recién asesinado. Finalmente y ya con carácter póstumo, apareció una nueva edición de su magna obra que incluía un nuevo ciclo poético: 'Ecos de la vejez'. Es, en suma, 'Hojas de hierba' la obra de toda una vida, un impresionante poemario que trata de englobar toda la sabiduría de Whitman, un hombre que vivió a medio camino entre el misticismo y el realismo.

Fuente: Whitman Archive.

Fotos: Dbking y Dougtone.