Tirano Banderas, contribución de Valle-Inclán a la novela de dictador

Casi todos los países de Hispanoamérica han sufrido -y algunos continúan padeciendo- dictaduras de diverso género. Por ello, no es extraño que allí haya surgido la llamada novela de dictador, a la que pertenece Tirano Banderas, relato valleinclanesco que muestra el poder y la caída del caudillo imaginario Santos Banderas.

Casi todos los países de Hispanoamérica han sufrido –algunos aún lo hacen- dictaduras de uno u otro signo a lo largo de su historia. Son regimenes totalitarios de tipo caudillista, es decir, en los que una persona asume todos los poderes y personifica al estado. No es de extrañar, por eso, que en ellos naciera un género narrativo calificado precisamente así, novela de dictador.

Foto de un monumento a Valle

Monumento a Valle-Inclán en Madrid

Aunque el auge de este tipo de obras se produce en los años sesenta, con el boom de la novela hispanoamericana, sus orígenes son mucho más antiguos: se remontan al Facundo de Domingo Faustino Sarmiento –mediados del siglo XIX-. Desde entonces, han sido muchos los narradores que cuentan en su producción con novelas de dictador. Valgan como ejemplo El señor Presidente, de Miguel Ángel Asturias o Yo, el Supremo, de Roa Bastos.

Pero no sólo han sido los hispanoamericanos quiénes han tratado el tema. Un escritor tan vinculado a Iberoamérica como Ramón del Valle-Inclán (Villanueva de Arosa, 1866-1936), que vivió en México durante dos periodos de su vida, también lo hace en Tirano Banderas, publicada en 1926.

Fue, sin duda, Valle un curioso personaje –'eximio escritor y extravagante ciudadano', lo calificó Primo de Rivera-: de largas melenas y barba de chivo, pese a ser gallego, pronunciaba ceceando como un andaluz y llevó una vida absolutamente bohemia con varios duelos de honor y peleas incluidas.


No obstante, fue también un extraordinario escritor, uno de los mejores prosistas que ha dado la literatura española. No es éste el lugar para analizar sus esperpentos teatrales, que revolucionaron la dramaturgia moderna, sino de su narrativa, que revela un profundo conocimiento del idioma y un prodigioso manejo del mismo.

Foto de Villanueva de Arosa

Villanueva de Arosa, tierra natal de Valle-Inclán

Todo ello se aprecia en Tirano Banderas que cuenta la caída del dictador ficticio Santos Banderas, caudillo de la imaginaria Tierra Caliente. Aunque es un hombre poco preparado –más bien bruto-, se mantiene en el poder gracias a su férreo control del país, logrado con un autentico régimen de terror. Pero una conspiración estalla y acabará derrocándolo.

Dos rasgos merecen especial mención: uno, quizá el más interesante de la novela, es el extraordinario manejo que muestra Valle del castellano hablado en Hispanoamérica, muy especialmente en el terreno léxico: son innumerables y muy acertados los dialectalismos que pueblan la obra. Pero también debe destacarse el ambiente esperpéntico de que rodea al tirano y que, como en sus obras teatrales, le sirve al autor para agudizar su parodia.

Podéis leer la obra aquí.

Fotos: Monumento a Valle: Alejandro Blanco en Flickr | Villanueva de Arosa: Mundo Desconcertante en Flickr