Nosotros somos los niños

Los niños y los animales son utilizados, en muchas ocasiones, dentro de la ficción para intentar provocar sentimientos de ternura y cariño en los espectadores.

El señor de las moscas

El señor de las moscas

Es un recurso conocido y fácil con el que se intenta atraer al público hacia un formato amable. Es algo así como un acuerdo sobre el contenido, un aviso sobre lo que nos podemos encontrar. Sin embargo, en ocasiones, algunos autores, utilizan ese acuerdo tácito para darle la vuelta e intentar provocar en mayor medida una reacción diferente en el público.

Así ciertas películas de terror utilizan a los niños bien como protagonistas, buscando una mayor empatía por parte del espectador, o incluso como personaje malvado, intentando provocar desasosiego en el público. Si los niños se asocian con juegos y ternura, ¿cómo van a ser capaces de ciertas cosas?

Sobre esta segunda idea se apoya William Golding en su obra  El señor de las moscas para preparar un alegato de protesta, de llamada de atención, sobre nosotros mismos, sobre el ser humano. El argumento es el siguiente.


Un grupo amplio de niños queda a su suerte en una isla tras el naufragio del barco en el que viajaban y, a partir de ese momento, se organizan para intentar sobrevivir en ese entorno complicado por sus propios medios. Sin embargo, su lucha no es sólo por la supervivencia, si no, a medida que pasan los días, también por establecer su propio orden social.

Es sobre este punto sobre el que más incide Golding y el que le da más valor a su obra. Evidentemente, es el punto de vista de un momento histórico concreto y eso no se debe perder de vista, pero el libro sigue siendo un interesante ensayo sobre la conducta humana.

Dentro del grupo de niños se van asumiendo los roles en función de las condiciones físicas o de la vivacidad o inteligencia para resolver situaciones complicadas.

Poco a poco, además, el grupo a adquiriendo sus propias creencias, que, como todas las creencias, no son más que una forma, más verosímil o menos, de intentar dar una explicación al mundo. Se instauran ritos y prácticas y, además, se sanciona al que intenta quedarse fuera de la norma. Tanto que puede llegarse a la tragedia.

No vamos a desvelar el final del libro, pero sí que adelantamos que es interesante leer el libro como una reflexión sobre la conducta del ser humano. Un ser humano que llegó al mundo como un niño en una isla desierta y, a partir de ahí, construyó un mundo distinto. Un mundo con sus luces y sus sombras.

Puedes leer gratis el libro aquí