Maese Pérez, El Organista

Muchas de las leyendas de Gustavo A. Bécquer, nos sumergen en misterios puros, conflictos en el más allá, personajes únicos y hasta tenebrosos. Ejemplos son: La Creación, Los ojos verdes, La Cueva de la Mora, entre otros, pero ninguno es como Maese Pérez. Aquel organista, de tierras de Sevilla, es el antecedente más real de historias futuras.

Desde los más remotos rincones del mundo, las historias emergen para conquistarnos. Las tradiciones, las leyendas, los cuentos, toda manifestación del miedo, temor, amor y misterio que, rodea al hombre, han sido muy aprovechadas por los escritores más notables. Con Bécquer, el giro de las leyendas, toma un sendero diferente y muy a su estilo; romántico en sus rimas, sus leyendas no pudieron ser la excepción.

Dotadas de un sentimiento popular, llenas de misterio; las leyendas escritas por Bécquer, son manifestación de las tradiciones de aquella Sevilla que, en sus rincones, vio nacer al poeta y escritor romántico.

Gustavo Adolfo Bécquer, vuelca en forma sencilla y breve, todas la historias que en su vida pudo oír. Romántico hasta la muerte, los temas que utiliza, le permiten expresar todo su estilo y capacidad narrativa. Escritas en forma de prosa, es una de las obras más insignes de este gran autor.

Muchas de las leyendas de Gustavo A. Bécquer, nos sumergen en misterios puros, conflictos en el más allá, personajes únicos y hasta tenebrosos. Ejemplos son: La Creación, Los ojos verdes, La Cueva de la Mora, entre otros, pero ninguno es como Maese Pérez. Aquel organista, de tierras de Sevilla, es el antecedente más real de historias futuras.


El Fantasma de la Opera, tiene en Maese Pérez, un antecedente notable y casi idéntico. La historia cambia, pero los símbolos siguen allí; la trascendencia del más allá, es el eje central, el músico apasionado, que se niega a dejar su arte, es un tema digno de admiración plena, donde se  conjugan: la pasión y el miedo.

Maese Pérez, El Organista; esta disponible para todos nuestros lectores, desde el siguiente enlace: Leer Texto Completo

Siempre ha hipnotizado el misterio que, envuelve la historia de Maese Pérez, debido a los factores de la pasión. Como hombre, nuestro personaje, buscara lograr sus anhelados sueños, y perseguir siempre lo que más amo en la vida. Maese, adoraba tocar el órgano, por ello, todos los acontecimientos que se narran, logran cautivar al lector.

La historia, llega como una leyenda oscura y misteriosa. En una catedral de Sevilla, en honor a la misa de gallo, se acostumbra acompañar el acto con los sonidos del coro y el órgano, el encargado de este, el señor Maese Pérez, por lo menos hasta hace unos años.

Maese Pérez, apasionado por su habilidad para tocar el órgano, ha caído enfermo la noche de misa de gallo. En la Iglesia, todos esperan impacientes, ¡No ha llegado el organista!; la ceremonia debe empezar, pero de repente, un enfermo y auxiliado Maese Pérez entra a la catedral, y se impone en su grato puesto: esta es la última, lo conozco, lo conozco, y no quiero morir sin visitar mi órgano…” Es verdad, la hora ha llegado, la muerte, cubrirá con su fúnebre crespón, al buen Maese Pérez.

Pero bien, ya en su puesto el organista, la ceremonia da inicio, los sonidos empiezan y la armonía hace eco por todo el gran espacio. De pronto, el sonido cambia, se disipa; la multitud sorprendida, mira como el organista, Maese Pérez, ha muerto. Persiguiendo su pasión, el hombre ha partido de este mundo, al menos eso se pensara.

Luego de contar el acontecimiento de la muerte de Maese Pérez, la historia sigue su rumbo, contándonos que ha sucedido años después. Desde infames invasores, que han querido tocar el órgano, y no han podido, hasta historias nocturnas, donde la soledad de la catedral evoca sonidos misteriosos y fúnebres, que provienen de la nada; las campanas, que rebotan sin parar, en fin, una atmosfera realmente macabra.

La leyenda de Maese Pérez, tendrá un final digno de su trama. Años después, se volverá a ofrecer una misa de gallo. La ceremonia será muy concurrida, todos esperan una buena noche. En esta ocasión, la hija de Maese Pérez, será la que se sentara junto al coro. Todo esta preparado para que se inicie la ceremonia; la joven, ya había comentado antes, que no quería sentarse en ese lugar, ella había llegado la noche anterior para hacer unos arreglos y se quedo pasmada por el sonar imparable de las campanas.

Las monjas del lugar, le advirtieron que no tenga miedo. Al final, todo empezó. Se dio inicio, y el órgano empezó a sonar, pero junto con este, un grito de la mujer sentada en el coro. La mujer se paro, y señalo al órgano, ante la impresión de la multitud, este se estaba tocando solo y los sonidos evocaban el ritmo y pasión de Maese Pérez. El organista ha vuelto, y el espasmo invadió a los concurrentes.

Citando: “Si lo decía yo. Eso no puede haberlo tocado el bisojo, mentira... aquí hay busilis, y el busilis era, en efecto, el alma de maese Pérez”

El asombro estrepitoso, el miedo, el misterio y el deseo del más allá. Maese Pérez, amante de su arte, de tocar el órgano, hasta el final, incluso después de la muerte. Son tópicos dignos de admirar, que evidencia esa gran postura post romántica en Bécquer.

Digna de inspiración, como comentaba líneas atrás, comparte la esencia con aquella historia muy popular este siglo: “El fantasma de la opera”. Fíjense en los tópicos, y verán que la relación de ultratumba esta presente en ambas historias.

Al ritmo de la narrativa de Bécquer, recomendamos a nuestros lectores otros títulos como "La Cueva de la Mora" y "los Ojos verdes". Disfrutaran de las leyendas que, este gran poeta y escritor, supo dejarnos para gozo. Los enlaces, están disponibles desde aquí.