La sociedad, de Larra, una desengañada sátira mundana

Se dice que el Hombre es un animal social. Pero hay muchas personas que aprovechan la amistad para su propio beneficio. De esta premisa parte Larra en La sociedad para satirizar las relaciones sociales, en un ejercicio extraordinario de ironía y de prosa certera y precisa.

El Hombre es un animal social que precisa relacionarse con sus semejantes. Pero tristemente, para muchos, la amistad no es sino un modo de obtener favores y prebendas. De esta suerte, cuando pueden obtenerlos, son amigos incondicionales pero, si esta posibilidad desaparece, con ella se va también su amistad.

Foto de un monumento a Larra

Monumento a Larra en Madrid

Contra esta hipocresía que preside muchas veces las relaciones humanas escribe Larra a menudo en sus artículos costumbristas y una de las mejores muestras es el titulado La sociedad, una excelente parodia que revela el desengaño del escritor respecto al mundo.

Y es que Mariano José de Larra (Madrid, 1809-1837) personifica como pocos el espíritu de su época, es decir, el Romanticismo. Diríase que es el prototipo del romántico: incómodo ante el mundo en que vive, su inadaptación desemboca en una rebeldía y una insatisfacción que lo acabarían abocando al suicidio.

Pero Larra es, además, el creador del periodismo moderno, el primer gran articulista de nuestras letras y, debido a su constante preocupación por España, el modelo de la Generación del 98, como se aprecia en los ensayos de Ganivet o Unamuno, en las novelas de Baroja o en las obras de Azorín.


Hijo de un médico afrancesado, Larra hubo de exiliarse con su familia a los cuatro años, una vez terminada la Guerra de la Independencia, viviendo en Burdeos y, más tarde, en París. No regresarían hasta 1818, cuando el futuro periodista había olvidado por completo el castellano, por lo que tuvo que aprenderlo nuevamente.

Foto de Burdeos

Una imagen de Burdeos, donde Larra vivió durante el exilio de su padre

Con tan sólo diecinueve años se inicia en el periodismo, publicando El duende satírico del día. Desde entonces, su ascenso en la profesión fue meteórico, llegando a ser el articulista mejor pagado del país y granjeándose no pocos enemigos.

Escribió textos políticos en los que muestra su patriotismo y critica las tímidas reformas emprendidas a la muerte de Fernando VII. Pero, a nuestro juicio, lo mejor de Larra se encuentra en sus artículos de costumbres, que constituyen una fuente de información impagable acerca de la sociedad española de su época, además de una excepcional muestra de cómo debe ser el ensayo periodístico.

A estos textos pertenece La sociedad, en el que Larra satiriza las convenciones e hipocresía de ésta manejando con inigualable arte la ironía. A través de la figura de un primo suyo que se introduce ilusionado en ella pero pronto se desengaña, el autor nos presenta distintos tipos que pueden encontrarse en los salones –el sablista, la chismosa, la frívola o el cazador de empleos-, con una visión desengañada del mundo en la que se atisba su decepción vital.

Se trata de una pequeña obra maestra de prosa castellana, precisa y certera, que revela el portentoso manejo del idioma de Mariano José de Larra, quién construye toda una parodia de la sociedad.

Podéis leer el ártículo aquí.

Fuente: Cervantes virtual.

Fotos: Monumento a Larra: M. Peinado en Flickr | Burdeos: Olgaberrios en Flickr.