La abolición de la esclavitud y el mundo hispano, de Castelar, un discurso repleto de filantropía

La oratoria es consustancial al ser humano. Todas las civilizaciones han tenido grandes oradores. En España, uno de ellos fue Emilio Castelar, catedrático y diputado, que, en Sobre la abolición de la esclavitud, plantea el problema del tráfico de personas desde una perspectiva humanitaria y lo vincula al Cristianismo.

La tradición oratoria se remonta a los orígenes de las civilizaciones. Todos los grandes pueblos han contado con personalidades capaces de arengar a las masas con la palabra y cuyos discursos han pasado a los anales de las letras.

Grandes oradores los hubo en la antigua Grecia, en la Roma clásica, donde destaca la gran figura de Marco Tulio Cicerón, y, en la edad moderna, por citar un solo ejemplo en el mundo hispánico, cabe mencionar al filósofo José Ortega y Gasset, quién también mostró en algunos relatos sus veleidades literarias.

Foto de Elda

Una vista de Elda, donde Castelar pasó su infancia

Incluso hubo momentos en que este género se dio en exceso –por ejemplo, el Barroco español-, llegando a extremos ridículos como los que nos presenta el Padre Isla en su Fray Gerundio de Campazas.

Pero, dejando aparte lo anecdótico, es indiscutible que la fuerza de la palabra puede emocionar e incluso enardecer a un auditorio. Esa es su gran virtud pero también su problema: no puede olvidarse el peligro que alberga la oratoria en manos poco éticas. Y no es casual que muchos de los grandes creadores de discursos ejercieron la actividad política.


No obstante, también ha habido grandes oradores en la cosa pública que han utilizado su facilidad de palabra con las mejores intenciones. Uno de ellos fue Emilio Castelar y Ripoll (Cádiz, 1832-1899), quizá el más brillante parlamentario de todo el siglo XIX español, Presidente por unos meses de la Primera República y siempre hombre íntegro e independiente que defendió sus ideas democráticas y liberales.

Buena muestra de todo ello es su discurso parlamentario titulado La abolición de la esclavitud y el mundo hispano, pronunciado en la sesión de Cortes del día veinte de junio de 1870, con motivo de la proposición de erradicar el sistema esclavista en las entonces colonias.

En un tiempo en que casi todos los países abordaban el mismo problema, Castelar lo plantea desde la perspectiva humanitaria, mostrando la gran tragedia de aquellos hombres y mujeres separados de sus familias y llevados a tierras lejanas para realizar trabajos propios de animales.

Foto del Congreso de los Diputados

Edificio del Congreso de los Diputados, donde Castelar pronunció su discurso

Denuncia, igualmente, la figura del mercader de esclavos, que se enriquece a costa del sufrimiento humano sin ningún remordimiento de conciencia. E incluso apela a las creencias religiosas de sus compañeros de parlamento, comparando a Cristo y a los primeros mártires con aquellas pobres criaturas vendidas al mejor postor.

Se trata, en suma, de un discurso pleno de humanidad, de la más sencilla filantropía y, formalmente, su perfección oratoria lo convierte en modelo del género y ejemplo de disertación parlamentaria.

Podéis leer el discurso aquí.

Fuente: Ensayistas.org

Fotos: Elda: Ramamar en Arte y fotografía | Congreso de los Diputados: Losmininos en Flickr