‘El tamborcillo sardo’, ternura en la guerra

En la Historia de la Literatura, hay obras que desbordan a sus propios autores. Una de ellas es ‘Corazón’, de Edmundo de Amicis. Pero este novelista italiano escribió otras obras, muchas de ellas cuentos, entre los que sobresale ‘El tamborcillo sardo’, un bello relato que exalta el coraje de un niño en el fragor de una batalla y que es, además, un ejemplo de calidad y talento literario.

Oneglia, ciudad natal de De Amicis

Oneglia, ciudad natal de De Amicis

Hay obras literarias cuya fama desborda todos los límites previstos y se convierten en patrimonio de los lectores. Llegan a los lugares más recónditos y su autor queda para siempre identificado con ellas o, aún más, se las conoce más que a él. Este es el caso de ‘Corazón’, de Edmundo de Amicis. Si se preguntase por ella, casi todo el mundo la conocería. Pero si se hiciese por su autor, probablemente, el número de aciertos sería menos numeroso.

Y no es que Edmundo de Amicis (Oneglia, Italia, 1846-1908) hay escrito poco, sino que la belleza y la ternura de esta magnífica novela, concebida como el diario de un niño, ha desbordado, no sólo al resto de su producción, sino probablemente a él mismo.

Militar de profesión, escribió algunos libros de viajes, en los que destaca su capacidad para describir los lugares y hábitos de vida de sus pobladores, y dos novelas más, aparte de la que lo ha hecho conocido mundialmente: ‘Los amigos’ y ‘Novela de un maestro’. Toda su obra se halla orientada a proporcionar una ética del bien a sus lectores, generalmente jóvenes. A medio camino entre el Romanticismo y el Realismo, se trata de escritos en los que la buena conducta halla su recompensa y que están cargados de ternura.

Entre sus cuentos, ‘El tamborcillo sardo’ muestra las mismas características. Durante la primera contienda entre piamonteses y austríacos, en la Batalla de Custozza (1848), un destacamento de los primeros queda sitiado en una colina, viéndose obligados a refugiarse en una casa. Ante la virulencia del ataque enemigo, el capitán ve como única salida contactar con sus compañeros que están al pié de la montaña y, para ello, decide enviar al tambor de la compañía, un muchacho de unos doce años con un mensaje.

El niño cumple su cometido, pese a resultar pronto alcanzado por una bala, y el destacamento es liberado. Más tarde, en el hospital, el capitán comprobará que el muchacho es un verdadero héroe. Amicis describe extraordinariamente la marcha de la batalla y, sobre todo, maneja a la perfección el tempo narrativo para contarnos como va avanzando entre el fuego enemigo el muchacho, conservando el suspense acerca de si logrará su objetivo o caerá derribado. Sin duda es un hermoso relato, muy bien escrito, que resalta la importancia del valor y que despertará la ternura de cualquier persona que lo lea.

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Foto: Oneglia por maurobrock en Flickr