El solicitante, de Ambrose Bierce, o como se agradece una donación

En el mundo en que vivimos, no siempre se agradece la filantropía. En ello se basa el norteamericano Ambrose Bierce para construir El solicitante, un relato de terror psicológico que nos inquieta debido precisamente a lo cotidiano de lo que nos narra, a que es como la misma vida.

La filantropía goza de gran estimación social pero no siempre es agradecida. A veces, el benefactor recibe el nombre de una calle, se le construye un monumento o se le organiza algún homenaje. Pero, cuando precisa de ayuda, puede sucederle que nadie se la preste. Por fortuna, no siempre ocurre así, aunque es más habitual de lo que debiera.

Foto de Ambrose Bierce

Ambrose Bierce

Esto parece querer mostrarnos El solicitante, cuento del norteamericano Ambrose Bierce (Ohio, 1842-¿1914?), cuya fecha de fallecimiento debe ir entre interrogaciones, ya que no se sabe a ciencia cierta si es exacta. Ello se debe a que, un buen día, el escritor partió para recorrer los campos de batalla de la Guerra Civil estadounidense y, desde entonces, nada se supo más de él, en lo que constituye una de las desapariciones más famosas de la historia de la literatura.

Se cree que pasó a México para unirse a los insurgentes y que allí fue fusilado hacia 1914. De hecho, el novelista mexicano Carlos Fuentes escribió una novela sobre este episodio, Gringo viejo, que incluso fue llevada al cine.

Pero antes Bierce había sido un periodista temido por la mordacidad de sus críticas –'el amargo Bierce', fue apodado- y se había granjeado con ellas no pocos enemigos. También había escrito un buen número de relatos de terror, la mayoría breves, de los que han bebido autores de la talla de Lovecraft.


Son éstos de dos tipos, fundamentalmente. Por una parte, los que podríamos calificar como convencionales, en el sentido de que se basan en apariciones y hechos sobrenaturales. Y, por otra, aquéllos cuya trama gira en torno a un terror psicológico que nada tiene de inexplicable, sino que se basa en una realidad que se ha filtrado a través del sarcasmo.

A este segundo tipo pertenece El solicitante, que nos presenta a un anciano que pide plaza de ingreso en un centro de acogida para personas mayores. El lugar ha sido edificado merced a las donaciones realizadas por el filántropo Amasa Abersush, antiguo mayorista de té y otras sustancias.

Foto de la casa de Bierce

Casa en que vivió Ambrose Bierce

Estudiada la solicitud por la junta del centro, ésta es denegada y el pobre hombre muere de frío en la calle. Pero la sorpresa llega al final del relato, cuando el autor nos revela la identidad del anciano.

Como decimos, se trata de un cuento de terror psicológico, basado en hechos nada inexplicables, sino que son expresión de la vida misma y de la falta de agradecimiento de algunas personas. Y, por este mismo motivo, el miedo que nos contagia es, quizá, superior al que nos producirían hechos sobrenaturales.

Podéis leer el relato aquí.

Fuente: Biercephile.

Fotos: Ambrose Bierce: Szajci en Wikimedia | Casa de Bierce: Basykes en Flickr.