"Cartas de amor a Norah Barnacle"

Norah Barnacle conoció a un joven Joyce en Dublín, aquel encuentro que parecía ser sin importancia dio lugar a una relación de toda la vida, huirían pronto de Irlanda con destino a Italia y vivirían en muchos lugares, mientras ella se ocupaba de casa y los hijos él se dedicaba a su pasión mayor la literatura. "Cartas de amor a Norah Barnacle" tiene los sentimientos primeros de un joven enamorado que da paso en el tiempo a un marido afectuoso, tantos años transcurren en esas cartas que resultan un vistazo a la vida personal de uno de los más celebrados autores.

"Hombre escribiendo carta" de Gabriel Metsu

"Hombre escribiendo carta" de Gabriel Metsu

"Cartas de amor a Norah Barnacle" es quizá lo más personal que podamos atisbar en la producción literaria del célebre James Joyce. El talentoso autor de "Ulises" desnuda como cualquiera lo haría en la intimidad de las cartas enviadas durante mucho tiempo a la mujer que ama, el amor que le inspira, sus titubeos sobre la vida en común, sus sueños en la literatura y el hombre detrás del mito de gran escritor, ya con defectos como con virtudes.

Joyce gran autor fue como tantos otros asiduo a las cartas, a los sentimientos que se pueden transmitir en unas cuantas líneas ya apasionados recuerdos que sugerentes proposiciones,  él mismo así lo define "obsceno y lascivo" hecho de poder acercarse a la mujer que venera y que se encuentra lejos, de una manera íntima y en complicidad.

Joyce escribió las cartas  durante muchos años a partir de aquel momento en que se conocieron a  Norah Barnacle, y trasladó en ellas  su pesimismo en cuanto al futuro, su decepción de su entorno irlandés que le parecía cualquier cosa menos prometedor para la carrera que añoraba labrarse en la literatura y el amor ya a veces tierno pero las más de veces sensual que Joyce le sugiere en sus cartas a su amante y luego madre de sus hijos, convertida décadas después en  esposa.



Desde 1904 hasta 1920 las cartas tienen gran importancia en el estudio de la vida de Joyce, en ella nos deja entrever la escritura de sus obras, los recuerdos de su niñez sumida en la pobreza,  muy lejos de lo que podía esperarse por lo que relata en algunos pasajes, la relación duró y mucho, hasta la muerte del autor. En el espacio que transcurre entre el inicio de la correspondencia y la última carta Joyce ha escrito cinco libros  y se prepara para su obra cumbre "Ulises".

Estatua de Joyce en Trieste

Estatua de Joyce en Trieste

Esas cartas tan personales a Norah de un Joyce que todos sabemos gustaba de la bebida y de las prostitutas, resultan una nueva forma de apreciar a un autor desde sus vivencias personales vertidas en aquellas misivas, el hombre preocupado por la familia y el irlandés decepcionado que en algún momento lo fue.

Joyce no escribió sólo a Norah durante toda su vida envió varias a sus editores, a sus hermanos, a sus amigos, y a sus hijos, aún con algunos importantes colegas y sobretodo en la época del obligado exilio por la guerra que llevó a Joyce y su familia a Trieste fue una época en que el autor escribió casi a diario a todos cuanto conocía y ahora estaban lejos.

Imagen: Eloquence en Wikimedia

Imagen: Igortrieste en Wikimedia