BookCrossing: Una biblioteca nada convencional

Imagínese una biblioteca repleta de millones de libros de papel pero a falta de algunos "pequeños" detalles: carece de estanterías, de paredes y de plazos de préstamo. Sin embargo, esta peculiar biblioteca cuenta con la mayor plantilla de bibliotecarios, casi tantos como obras literarias. Este nuevo concepto de transmisión de cultura escrita ha tomado forma bajo la etiqueta inglesa "BookCrossing". Así se denomina a la práctica de dejar libros en lugares públicos para que otros lectores, normalmente desconocidos, los recojan, y repitan el generoso acto después de su lectura.

Logotipo BCAl placer de un buen rato junto a un entretenido relato, se suma la posibilidad de conocer las peripecias de dicha obra en su aventura por el mundo, de mano en mano. Para ello, si alguien decide liberar un libro vía BookCrossing habrá de registrarlo para obtener un BCID (BookCrossing ID number) que identificará dicho ejemplar en la base de datos del sistema. Dicho número de registro se deberá incluir en el libro de forma legible junto a una nota en la que se pide al lector casual que lo encuentre que entre en la web de BookCrossing y que escriba un comentario sobre su temporal paradero, y finalmente libere nuevamente el libro una vez lo haya terminado.

El responsable de la puesta en marcha de esta idea fue el informático estadounidense Ron Hornbaker. Él se inspiró en algunas páginas web en las que se seguía la pista a diferentes objetos, desde cámaras fotográficas desechables hasta billetes monetarios por el número de serie impreso. Al percatarse de lo novedoso de aquel planteamiento con libros, se puso manos a la obra, y en menos de un mes , exactamente el 17 de abril del 2001, da comienzo al nuevo proyecto con la web BookCrossing.com (versión española: www.bookcrossing-spain.com).

Siempre se ha dicho que un libro puede ser el mejor de los viajes. Gracias a los más de medio millón de usuarios de este movimiento global, esa máxima adquiere un matiz todavía más intenso.