'Arcadia lúdica en el prado resonante', de William Blake

Los niños son incluidos en la arcadia campestre en el poema 'El prado resonante' de William Blake. La vida sigue su curso mientras los pequeños son contemplados por sus familiares adultos y ancianos, el tiempo es privilegiado, de una primavera que permite que todos son entonen con las avecillas, representación de los niños alegres que se hacen oír en el prado.

Sepulcro de William Blake

Sepulcro de William Blake

Hoy os queremos hablar del 'El prado resonante' de William Blake, que actualiza un campo propio de la arcadia, poseedor de un tiempo y espacio ideales para el arte y el ocio placentero. Al deleite de los niños en el prado se suma el vuelo de las aves, un complemento del ambiente positivo que todos comparten al unísono.

William Blake (Londres, 1757-1827) pudo registrar en su poesía tanto la pesadilla como el gozo, considerado un vidente, enuncia la contemplación de maravillas y situaciones gentiles con lirismo y delicadeza. La paz es un estado que se puede enunciar en poesía, no es una forma de dulcificar el arte gratuitamente. La contemplación del absoluto la requiere, y esta no desdeña el gozo del espíritu.

Recordemos que la pureza es una virtud en los seres vivos al ser recreados por el arte, de esto dio ejemplo Blake en su 'Canción de la inocencia', incluso en su contemplación de la divinidad como fuente de dicha en su poema 'El cordero'. El bien es un motivo para la poesía elevada, para presentarlo el poeta configura el escenario ideal.

La arcadia para los niños
Algunos podrán decir que la arcadia es un lugar sólo para adolescentes o jóvenes, pero en Blake se amplía este espacio a los pequeños, quienes juegan ante la vista de sus familias. En la 'Galatea' de Cervantes resaltaba la presencia de zagalas y muchachos, pero esta juventud podría alcanzar la infancia, debido al contexto de despreocupación que provee el lugar ideal para el arte. Toda revisión y desarrollo de tópicos tiende a incluir más que excluir, de allí que la infancia se revalora como preparación para la vida en el arte.

El arte brinda a los personajes que lo representan una conciencia de pertenencia a una entelequia, actualizada como mímesis de la vida. Como la arcadia es el lugar ideal de la vida dedicada al arte, la debe contener en todas sus etapas, así el poema recrea una jornada del amanecer al ocaso, donde los pequeños juegan vistos por los adultos y los ancianos. En la arcadia, cualquier tema simple se eleva a la categoría de arte, lo que importa es la representación de un impulso creador para el juego análogo al del poeta para el arte.

El prado es resonante por la alegría de los niños, ellos están comparados a las avecillas que trinan en la primavera. El prado como lugar de la vida y símbolo de la arcadia la refleja en vista y oído. La fiesta del juego dura una jornada del amanecer al anochecer, cuando los pequeños se retiran a sus casas exhaustos de su lúdica actividad.

Podéis leer el poema aquí

Foto: sepulcro de Blake por A tea but not e en Flickr