Alma catalana, de Joan Maragall, la riqueza de un pueblo

Por encargo de la revista Alma española, varios grandes escritores realizaron un artículo en el que esbozaban los rasgos esenciales de la personalidad de su tierra. Sobre los catalanes escribió Joan Maragall, quién los describe como laboriosos y austeros, pero sobre todo amantes de la libertad y orgullosos de su lengua.

A principios del siglo XX, la revista Alma española propuso a una serie de reconocidos escritores la elaboración de un artículo sobre su tierra natal con el objeto de mostrar la riqueza y variedad de caracteres de los distintos pueblos hispanos.

Foto de Maragall

Joan Maragall

En el proyecto, participaron figuras como Miguel de Unamuno con un texto sobre los vascos, Francisco Acebal sobre los asturianos, Rodrigo de Acuña sobre los granadinos o José Nogales sobre los andaluces, entre otros muchos.

Para elaborar el artículo sobre los catalanes fue elegida una excepcional figura, Joan Maragall (Barcelona, 1860-1911). Prosista, poeta y ensayista bilingüe –tanto en catalán como en castellano-, se trata de una de las personalidades más relevantes de la sociedad catalana finisecular.

Dos rasgos configuran su personalidad y su obra: formalmente, se adscribe al Modernismo de Rubén Darío y sus seguidores y, desde un punto de vista intelectual y del contenido de su creación, muestra un regeneracionismo que procede de Joaquín Costa. Esta combinación sirve como prueba de la tesis que defiende que la corriente poética encabezada por Darío era algo más que puras galas estéticas y, en su interior, se albergaban preocupaciones que los acercaban a la Generación del 98.


Pensador libre, nunca se inscribió en movimiento alguno. Sus preferencias se inclinaban por la manifestación de sus ideas, unas veces coincidentes con unos y otras con sus contrarios. Y ello lo convierte en una voz respetada por todos.

Su abundante obra abarca casi todos los temas de actualidad: el catalanismo y su vertebración en España, la crisis finisecular de ésta, la religiosidad y el carácter del pueblo o los conflictos sociales de su tiempo. Pero, probablemente, Maragall fue, sobre todo, poeta. Su magnífica obra lírica evoluciona desde un Romanticismo tardío que muestra la influencia de Verdaguer hasta llegar a un simbolismo de indudables raíces modernistas.

Foto de la Pedrera

La Pedrera de Gaudí, uno de los símbolos de Barcelona, ciudad natal de Maragall

Como decíamos, participa en el proyecto de Alma española con el texto dedicado a los catalanes. Buen conocedor de su espíritu, los pinta como laboriosos y austeros, con una mezcla de la sobriedad pirenaica y la claridad mediterránea. Pero, sobre todo, un valor se impone en su forma de ser: la libertad, una personalidad libre que no admite la sumisión.

Junto a ello, destaca su amor por su lengua –mayor aún que por su historia- y su gusto por artes sencillas como la música y el teatro. Se trata, en suma, de un hermoso retrato de la personalidad catalana, elaborado con la magistral prosa, clara y elaborada a un tiempo, de Joan Maragall.

Podéis leer el artículo aquí.

Fuente: Biblioteca Virtual Juan Luis Vives.

Fotos: Joan Maragall: Lupo en Wikimedia | La Pedrera: Sefa en Arte y fotografía.