Beneficios del libro electrónico en la escuela

En la nueva escuela del presente siglo, los libros de texto de toda la vida no van a tener cabida, debido a las enormes desventajas que presentan frente a los libros digitales. Es cuestión de tiempo, que la adopción de nuevos dispositivos electrónicos en las aulas sea una realidad palpable.

Los pupitres de toda España quedarán tapizados en breve con aparatos como el Kindle

Cada inicio de curso escolar (sin excepción) junto a las críticas sobre los barracones, la escasez de plazas en los colegios, los movimientos de las vacaciones en el calendario, etc., salta a la palestra la polémica sobre los libros de texto. Esa herramienta básica para el aprendizaje de los futuros graduado en educacion secundaria, pero que tantos y tantos inconvenientes acarrea para una sociedad moderna y acomodada como la nuestra.

Básicamente las quejas de las AMPAS (Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos) van dirigidas a los altos costes que deben asumir cada año las familias para renovar los libros de sus hijos, al hecho que sistemáticamente éstos "deben" renovarse cada curso y no hay margen para reutilizar ejemplares pasados, y por último el, no menos desdeñable, problema de la poca comodidad que presenta el transporte diario de todos los libros. Y los puñales de los progenitores son lanzados anualmente a las Administraciones, por no prever la gratuidad de los libros de texto; a las editoriales, por urdir una suerte de conspiración para que cada año se deban adquirir libros nuevos (y así ellos hacer negocio, claro está); y a los profesores, por pedir más que el Gobierno.

El quid de la cuestión se encuentra en que estamos tratando problemas del presente con soluciones del pasado. Señores, el libro escrito de toda la vida resulta indispensable aún, seguirá vivo mucho tiempo, puede ser algo más que un reducto para nostálgicos..., pero no nos engañemos, no tiene nada que hacer contra el libro electrónico. Y la escuela del siglo XXI está pidiendo ya a gritos que se implante una digitalización de verdad en las aulas.

El debate debería quedar fuera de si los libros han de ser o no gratuitos, de si es moralmente reprobable que las editoriales introduzcan cuatro cambios en el diseño de sus publicaciones para vender refritos como churros cada nuevo curso, o de si los maestros y los centros deberían fomentar el reciclaje de material escolar.

Lo verdaderamente interesante es ver cuando y cómo por fin daremos el salto a la Escuela Digital. Es decir, qué estrategias han de tomar todos los agentes implicados para que el trasvase, inevitable y necesario, se haga lo mejor y más pronto posible. Obviamente, y para poner un caso extremo, no pasaremos en dos días de institutos con problemas de escolarización y espacios degradados a centros hipercomputarizados al más puro estilo Sillicon Valley. Por eso hay que hacer una asimilación progresiva y adecuada hacia el territorio de lo digital. Y ésto ha de entenderse en términos globales, o sea, en forma y contenido.

Dejando de banda como se han de adaptar los planes de estudio al nuevo escenario... digámosle "2.0", y otras muchas elucubraciones al respecto, el libro electrónico se ha de alzar como el mascarón de proa del cambio que se acerca (si es que no ha llegado ya). Los beneficios que presenta frente a los ejemplares "analógicos" son incontables, y en el caso que nos ocupa, sí que no hay espacio para la nostalgia. Un libro de texto ha de ser nada más (y nada menos) que una herramienta de trabajo para el aprendizaje, y cómo tal, ha de ser funcional y útil. Sin duda, el ebook añade unos muchos tercios de eso al libro de texto clásico.

Ventajas cómo la posibilidad de almacenar TODOS los contenidos en un único dispositivo, la comodidad de transporte que de ello se deriva, la reducción del gasto a nivel económico y medio-ambiental, la capacidad de estar permanentemente interconectado, las mil y una aplicaciones inimaginables que se podrán desarrollar dirigidas a la enseñanza, la interactividad, y un sinfín de posibilidades habidas y por haber. El universo del aprendizaje se amplia considerablemente.

Evidentemente que esto es sólo la punta visible de un iceberg que contiene mucho más: pizarras digitales, nuevos dispositivos computarizados, redes sociales, aplicaciones multimedia en las clases, tele-enseñanza... Y que también por ebook no debemos entender únicamente un aparato tipo Kindle, sino que puede ser algo como un iPad, un netbook, o lo que tenga que llegar y quedarse.

Sin duda, las espaldas de millones de alumnos de todo el mundo agradecerán felices la adopción del ebook en las escuelas. Pero hemos de ser conscientes que eso no es más que una minucia comparado con todo el potencial que atesora en su micro-corazón. Y como podéis comprobar en noticias recientes, el futuro ya esta aquí.

Foto: Andrew Mason en Flickr.