Los crímenes de la calle Morgue

Los crímenes de la calle Morgue es una de los cuentos más conocidos de Edgar Allan Poe. El autor cultivó el relato gótico, además de escribir poesia y novelas. Se adentró en el género policíaco y en la ciencia ficción. Con Los críemenes, Poe realiza una alabanza a la razón pura.

Retrato de Edgar Allan Poe

Dos mujeres. Madre e hija. Sus nombres, Madame de l'Epanaye y Mademoiselle Camille. Aparecidas muertas en su apartamento, mutiladas, destrozadas por un ser cuya fuerza se antoja inhumana. La estancia donde se ha producido el crimen no guarda pista alguna y, sin embargo, es ahí dentro donde reside la verdad. Las paredes de esa habitación son los únicos testigos de tan abominable acontecimiento. Unos hechos tan difíciles de esclarecer pueden ser propicios a interpretaciones sobrenaturales o del orden del misterio o del enigma. Pero cuando entra en juego el investigador Auguste Dupin, propulsor del propio Sherlock Holmes, el raciocinio y el intelecto entran en acción.

Así, Los crímenes de la calle Morgue se publica en 1841 en una revista, como una alabanza a la razón pura, que tan en boga estuvo a mediados del siglo XIX con el desarrollo de nuevos hallazgos científicos y del psicoanálisis. La razón debe estar por encima de la creencia, como la luz debe imponerse por encima de la oscuridad. La investigación lógica desbanca cualquier intento de explicación sobrenatural, en el relato que se ha catalogado como la primera historia de detectives, propiamente dicha, de la historia de la literatura moderna.

Por otro lado, Edgar Allan Poe sería el pionero de lo que después se convertiría en una moda: los enigmas de habitaciones cerradas. De Poe beberían autores como Gastón Leroux con El misterio del cuarto amarillo o el mismo John Dickson Carr con  El hombre hueco. Los crímenes se producen en un espacio centrípeto, cerrado sobre sí mismo y perfectamente delimitado. Pero no por ello el enigma se hará sencillo. El realismo y la frialdad con que se aborda la tragedia y la posterior investigación criminal, no restan un ápice de horror a la historia. Imaginemos lo que debió suponer para el lector de la época la visión de los cuerpos mutilados de las dos mujeres. Actualmente estamos saturados de imágenes que nos remiten al horror, pero Edgar Allan Poe consiguió crear un cuadro sanguinolento y desmembrado, que debió quedarse en la memoria del lector de antaño hasta mucho después de haber finalizado el relato.

Cuervo que preside la entrada a la casa-museo de Philadelphia

Edgar Allan Poe, desde su formación como autor romántico, fue uno de los pioneros de la literatura estadounidense en renovar la novela gótica, al tiempo que cultivó también el género policíaco y la poesía, así como obras de ciencia ficción. El hombre que afirmó que el terror no proviene de nada más que de nuestra alma, fue un prolífico escritor que sin embargo tuvo una vida dura. Intentó siempre dedicarse a la escritura como medio de vida, lo que supuso unas consecuencias nefastas, tanto para él como para su familia. Como dato curioso, solo apto para aquellos que sean verdaderamente devotos de Poe, te diremos que se puede visitar su casa-museo en Filadelfia (Pensilvania), lugar en el que viviría algunos años a partir de 1943. En Richmond (Virginia) se encuentra el museo oficial, donde podrás leer correspondencia del propio autor.

Retrato del autor por mansionwb en Flickr

Cuervo por pwbaker en Flickr