Pulpete y Balbeja, el costumbrismo romántico de Estébanez Calderón

El Romanticismo y su exaltación nacionalista dio lugar a un género literario nuevo: la escena de costumbres. Junto a Mesonero Romanos o Larra, uno de sus cultivadores fue el andaluz Estébanez Calderón, quién, en Pulpete y Balbeja, nos muestra a dos tipos curiosos de su tierra que pelean por una mujer.

Los años de madurez del Romanticismo, con su exaltación de la identidad nacional, trajeron un género literario nuevo dentro de la prosa. Se trata del boceto o escena de costumbres.

Consistía éste en una suerte de ensayo breve que, a través de un sencillo argumento, presentaba tipos y hábitos característicos de una región o país concretos. Aunque el costumbrismo en la literatura es mucho más antiguo, esta nueva forma literaria alcanzó rápidamente un enorme éxito entre los lectores.

Foto de unas mujeres con traje andaluz

El tipismo es uno de los rasgos de la escena de costumbres. En la foto, mujeres vestidas con el traje típico andaluz

Tan grande fue éste que casi todos los prosistas españoles lo cultivaron en algún momento. Desde Mariano José de Larra con sus artículos de costumbres, pasando por Mesonero Romanos con sus Escenas matritenses hasta llegar a José María de Pereda –ya en pleno Realismo- con sus Escenas montañesas, no hubo escritor que no nos legase algún retrato curioso de su tierra.

Pero, entre todos ellos y quizá por el tipismo y la gracia que suele caracterizar a aquella zona de España, uno de los más amenos es el andaluz Serafín Estébanez Calderón (Málaga, 1799-1867), apodado 'El Solitario', un autor poco conocido en el presente pero que fue una relevante personalidad en su época.


Hombre liberal, tras una importante actividad periodística, fue diputado a Cortes en varias ocasiones, ministro y consejero de Estado. Además, fundó el Museo de Pintura y Escultura de Sevilla así como una biblioteca provincial en esa ciudad y fue académico de la Historia. Por todo ello y por sus escritos, fue un hombre popular en la sociedad española del XIX.

Sus Escenas andaluzas, publicadas en 1847, han resistido el paso del tiempo mejor que las de otros contemporáneos. Ello se debe, sin duda, a la gracia meridional con que están escritas y a presentar personajes que no desmerecerían en absoluto en el Rinconete y Cortadillo de Cervantes.

Foto de Málaga

Una vista de Málaga, ciudad natal de Estébanez Calderón

Buena muestra es la titulada Pulpete y Balbeja, en la que dos truhanes se retan a duelo por una mujer. Mientras se baten, en medio de cantos flamencos, aquélla aparece para decirles que es inútil que lo hagan, ya que ella no quiere a ninguno de los dos y que ama a otro.

El tono es puramente irónico, mucho más que el inocentemente burlón que se aprecia en las escenas de Mesonero y en las antípodas de la amarga sátira de costumbres de Larra. Estébanez es un excelente escritor y sabe conferir a sus cuadros esa despreocupación ante los retos de la vida tan propia de las zonas meridionales.

Podéis leer la 'escena' aquí.

Fuente: Islabahía.com.

Fotos: Mujeres vestidas de andaluzas: Ryguy 895 en Wikipedia | Málaga: Agapito en Wikimedia.