Nuestro pobre individualismo, Borges analiza el carácter argentino

Jorge Luis Borges representa la corriente más cosmopolita de la literatura hispanoamericana. Creador de un universo fantástico propio plagado de símbolos, su obra constituye toda una reflexión sobre el ser humano. En Nuestro pobre individualismo analiza el carácter del pueblo argentino.

Dentro de la afamada corriente del Realismo mágico hispanoamericano podríamos diferenciar dos tendencias: la primera, más indigenista, es aquélla que se basa en la peculiar idiosincrasia del continente para sus temas y la segunda, aunque incluye este mismo rasgo, posee también un fuerte componente cosmopolita, universal.

Aunque la distinción no siempre es clara, cabría incluir en la primera a autores como Juan Rulfo o Gabriel García Márquez, mientras en la segunda se inscribirían otros como Manuel Mújica Laínez. Pero, si existe un autor hispanoamericano en quién el cosmopolitismo es consustancial éste es Borges.

Foto de Ginebra (Suiza)

Una vista de Ginebra (Suiza), donde Borges vivió en la última etapa de su vida

Anterior a la aparición del citado Realismo mágico, el argentino Jorge Luis Borges (Buenos Aires, 1899-1986) constituye el más rico ejemplo del uso de lo fantástico en la narrativa, hasta el punto de haber creado un universo propio en el que no resulta difícil perderse. De hecho, son estos dos elementos, la fantasía y el cosmopolitismo, los principales constituyentes de su creación.

Hombre de vastísima cultura, Borges resulta un curioso caso, pues ocupa un lugar de privilegio en la Historia universal de la literatura pese a haber publicado tan sólo una novela, un puñado de poemas y un número no demasiado elevado de relatos breves.

Sin embargo, especialmente sus cuentos son de extraordinaria calidad, se hallan plagados de citas cultas y su fantasía oscurece, tras una serie de símbolos que se repiten, una profunda reflexión sobre la condición humana.

Laberintos que representan el universo como un caos ordenado, bibliotecas que aglutinan la sabiduría pero no explican nada o loterías regidas por un ente superior que muestran el destino como un azar imprevisible son algunos de estos elementos simbólicos que hacen referencia a los misterios de la existencia.

Pero, además, Borges tiene una faceta menos conocida: la de ensayista y crítico literario. A este género pertenece Nuestro pobre individualismo, que constituye una revisión del carácter argentino, de su forma de ser.

Ayudado por sus múltiples viajes, compara a sus compatriotas con los vecinos del norte y con los europeos y señala que, a diferencia de éstos, el argentino no cree en el Estado, al que ve como un ente abstracto y corrupto. Exalta, por tanto, su individualismo, como una cualidad que permite subyugar a los estados totalitarios que pretenden organizar todas las facetas de la vida de sus ciudadanos.

La prosa de Borges, cuajada de citas literarias y cultas, corre tersa y sencilla por las líneas de este texto que constituye una lúcida reflexión sobre la mentalidad argentina.

Podéis leer el ensayo aquí.

Fuente: Centro Virtual Cervantes.

Foto: Ginebra: Joe Shlabotnik en Flickr.