La unidad de la cultura o cómo Gabriela Mistral concibe la Universidad

Gabriela Mistral es una de las grandes poetisas hispanoamericanas. Pero también fue una activa pedagoga que se preocupó por la enseñanza infantil y los métodos docentes. En el discurso titulado La unidad de la cultura expone su concepción de lo que debe ser la Universidad: una entidad que aglutine todos los saberes humanos.

Como sucede con todos los movimientos literarios importantes, cuando el Modernismo de Rubén Darío comenzó a decaer, se abrió un periodo de transición a la búsqueda de nuevas formas poéticas.

Sin embargo, en las letras hispánicas, ello no supuso una merma de la calidad lírica. Grandes poetas continuaron su creación y otros nuevos aparecieron por entonces en el panorama literario.

Foto de un monumento a Gabriela Mistral

Monumento a la poetisa y pedagoga Gabriela Mistral

Entre éstos últimos se encontraban, así mismo, dos grandes poetisas: Juana de Ibarbourou y Gabriela Mistral, que constituyen lo más granado de la poesía femenina hispanoamericana del siglo XX.

El caso de la chilena Gabriela Mistral (Vicuña, 1889-1957), seudónimo de Lucila Godoy Alcayaga, es, además, especial, pues a su labor poética se añade un ingente trabajo como pedagoga. Maestra infantil, recorrió varios países estudiando sus métodos educativos en busca de mejorar la enseñanza que se impartía en Chile.

Precisamente a la infancia están dedicados muchos de sus poemas pero también a la Naturaleza, al amor y, por encima de todos estos temas, a lo que constituye su principal motivo de inspiración: el dolor.

De ello nos da idea su primera publicación, que lleva el significativo título de Sonetos de la muerte, dedicado a un trágico episodio afectivo de su biografía: el suicidio de un antiguo amante que, por otra parte, había roto con ella hacía tiempo.

Sin embargo, lo mejor de su creación está conformado por tres libros fundamentales: Desolación, Tala y Ternura.

El primero de ellos, Desolación (1922), es, a pesar de sus cantos infantiles, un libro amargo, cuyas composiciones traslucen la frustración de su autora ante la maternidad no lograda. Pero también, en un ejercicio de superación de sus circunstancias personales y de solidaridad con los demás, es una representación del dolor universal.

Respecto a Tala (1938), continúa una línea similar pero a ella añade un elemento muy importante: la recuperación de una fe de la que había dudado, precisamente, ante la visión del dolor de los que sufren.

Por último, Ternura (1944) aporta escasas novedades a la creación de la poetisa chilena. Si acaso, precisamente una renovada ternura hacía los niños que ya aparecía en los anteriores.

Pero, como decíamos, Gabriela Mistral fue también una activa pedagoga. De ahí la importancia de este texto en prosa titulado La unidad de la cultura, en el que expresa sus ideas acerca de lo que debe ser la Universidad.

Para ella, esta institución posee una importancia capital, pues debe ser la que se ocupe de aunar, proteger y tutelar todos los saberes que conforman la cultura humana. Y, en cuanto a las artes, debe ser el núcleo que "afirme y sustente" a todos los que se dedican a ellas.

Se trata, en suma, de un discurso esclarecedor de las ideas pedagógicas de la ilustre poetisa, Premio Nóbel de Literatura en 1945.

Podéis leer la obra aquí.

Fuente: Cervantes Virtual.

Foto: Monumento a Gabriela Mistral: Nicholaslaughlin en Flickr.