El Clasicismo, de Fernando Pessoa, un escritor multiforme

Ha habido muchos escritores que se han dotado de uno o varios pseudónimos. Sin embargo, pocos han llegado al extremo del portugués Fernando Pessoa, que se desdobló en varios escritores ficticios (o heterónimos), cada uno con su peculiar estilo literario e inquietudes existenciales.

A lo largo de la Historia de la Literatura, han sido muchos los escritores que han sentido la tentación de adoptar pseudónimos. Por poner tan sólo unos ejemplos, Molière se llamaba realmente Jean Baptiste Poquelin, Stendhal era Henry-Marie Beyle, George Orwell respondía al nombre de Eric Arthur Blair o Gabriela Mistral al de Lucila María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga.

Lo que es menos frecuente es que lo haga para desdoblarse en otros escritores ficticios, cada uno de los cuales posee su peculiar estilo literario (lo que se denomina "heterónimo" por contraposición al "ortónimo" que sería el verdadero). Algo de ello encontramos en Antonio Machado, cuyo Juan de Mairena era reconocido por él mismo como su "yo filosófico".

Fernando Pessoa nació en Lisboa. En la foto, monumento al escritor en esa ciudad

Fernando Pessoa nació en Lisboa. En la foto, monumento al escritor en esa ciudad

Sin embargo, si ha habido un autor que desarrolló diferentes heterónimos para crear una compleja obra, éste fue el portugués Fernando Pessoa (Lisboa, 1888-1935), una de las grandes figuras de las letras lusas. Algunos de ellos son Ricardo Reis, riguroso trabajador de la sintaxis y el léxico; Álvaro de Campos, escritor racionalista con preocupaciones metafísicas y Alberto Caeiro, lírico espontáneo y sensual. Además, Pessoa se preocupó de fabricar una personalidad distinta para cada uno y su desdoblamiento literario llega al extremo de que entre ellos se escribían críticas a los textos de los otros. El resultado es una obra tan compleja como sorprendente y original en la que el lector nunca sabe si se encuentra ante lo que realmente defiende Pessoa o ante un ardid literario, un juego en el que el autor le manipula.

Por ello, cuando leemos su ensayo titulado 'El Clasicismo', donde defiende esa concepción del Arte en general y de la Literatura en particular, desconocemos si se trata de la verdadera opinión del escritor portugués o, por el contrario, está intentando engañarnos. En cualquier caso, presenta una visión original de aquél. Para Pessoa, el verdadero Clasicismo es el de la antigua Grecia y todas las reinterpretaciones que se han hecho de él no son sino "aplicaciones tortuosas e inciertas".

Pero ni siquiera éste es aportación de los helenos sino que se basa en una ley esencial de la inteligencia. Su único mérito fue descubrirlo. Especialmente crítico se muestra el escritor portugués con el clasicismo galo del siglo XVII –el de los Boileau, Racine o Corneille-, al que acusa de ser superficial e incluso de desvirtuar al auténtico, un ataque que extiende a la literatura francesa en general, de la que tan sólo salva a Gustave Flaubert, si bien en un género que considera secundario. En cualquier caso, se trata de un texto de enorme originalidad.

Fuente: Casa Fernando Pessoa.

Foto: Andrea Prave.