El acuerdo editorial de Google Books

Google pagará 34 millones de dólares para indemnizar a los autores y editoriales que haya incluido en Google Books sin autorización. 4.000 autores españoles ya se han puesto en contacto con ellos para recibir el pago.

Buscador de libros de Google

Buscador de libros de Google

El proyecto más ambicioso y controvertido del gigante de Internet Google es, con permiso de las fotografías a pie de calle de Google Street View y las polémicas sobre retención de datos, la base de datos de Google Books. Actualmente se pueden encontrar en este buscador millones de volúmenes digitalizados y es el prototipo de biblioteca virtual más extenso del mundo, con años de ventaja por delante de la iniciativa institucional de la UE Europeana.

En Google Books se pueden encontrar textos íntegros de dominio público. A un clic de distancia están El Quijote, La Divina Comedia o La Celestina, eso sí, en ediciones que pueden tener más de un siglo. Para el catálogo de obras sujetas a derechos de autor o editoriales, Google opta por mostrar sólo fragmentos del texto. Pero la digitalización de los libros se realizó sin permiso expreso, por lo que tras varias demandas la compañía se vio obligada en Enero a firmar un acuerdo con las casas editoriales en Estados Unidos.

Básicamente, Google pagará 34 millones de dólares para indemnizar a los autores y editoriales que haya incluido en Google Books sin autorización. La digitalización se hizo en EE.UU., pero aquí viene lo importante: con fondos sujetos a derechos en todo el mundo. Según el Centro Español de Derechos de Reproducción (CEDRO), 4.000 autores españoles ya se han puesto en contacto con ellos para recibir el pago. Si la situación es equivalente en el resto de países, los 34 millones puestos sobre la mesa corren el riesgo de quedarse en poco.


Google ha colgado una página para gestionar el acuerdo de indemnización: BookSettlement. A pesar de que la compañía se ha comprometido a “buscar” a todos los autores susceptibles de ser compensados, la web ofrece la posibilidad de identificar y reclamar las obras en uso. También insta al autor o editor a presentar sus propias enmiendas al acuerdo y una opción muy importante: la de renunciar a él antes de 5 de mayo de 2009. Cualquiera que tenga sus textos en el buscador debe prestar mucha atención a esta fecha. A partir de entonces Google considerará que se ceden los derechos en virtud del acuerdo.

Kindle de Amazon

Kindle de Amazon

A pesar del varapalo económico y de la coyuntura actual, Google ha anunciado que invertirá otros 6,3 millones de dólares este año en digitalizar libros. Esto plantea preguntas sobre la viabilidad comercial del proyecto. Google pierde dinero en indemnizaciones y las editoriales y autores no venden más. Sale ganando el lector, pero no realmente, ya que los libros sujetos a copyright se publican parcialmente. De lo contrario estaríamos ante un servicio tan ambiguo como el de las redes P2P. Es un sistema que de momento no satisface del todo a nadie. ¿A dónde se dirige para ser rentable?

En primer lugar, a convertirse en un sistema de venta online. Los ingresos de Google Books provienen de momento de la publicidad, pero es un mercado todavía por desarrollar. Como cuenta Luis Collado, responsable de Google Books para España y Portugal, varias editoriales han suscrito acuerdos con el buscador para incluir sus obras y que funcione como “escaparate online”. La verdadera revolución, sin embargo, llegará cuando se pueda encargar directamente desde Google Books el libro a la editorial.

Pero los analistas apuntan que no será quizás el mundo de los libros tradicionales el que tenga más que ganar con el acuerdo de Google Books, sino el incipiente mercado de los e-books. Los textos digitalizados permitirían que el usuario de un Kindle, por ejemplo, buscara a través de Google Books un libro por autor, materia, fecha, o incluso una frase clave del texto. A continuación se lo podría bajar íntegro a un precio mucho menor que la copia en papel.

Esto no significa que el libro tradicional vaya a desaparecer, de la misma manera que los formatos digitales no han acabado con los documentos en papel pero sí los han reducido a lo indispensable, en un esfuerzo de racionalidad sostenible. Siempre querremos tener nuestros libros más valiosos encuadernados al alcance de la mano, pero la digitalización abre la puerta a una accesibilidad absoluta. Significará un consumo más barato pero más intensivo de productos editoriales.

Un autor podrá mandar un libro de su ordenador a millones de e-books con solo un clic. La mayoría de las editoriales ya han aceptado que el futuro traerá un cambio de negocio. Es sorprendente, sin embargo, ver como son muchos más los escritores a los que aterra la idea de apertura. Bajo la premisa de la defensa de los derechos de autor, por ejemplo, se aprobó el canon bibliotecario, que grava cada ejemplar individual sacado de la biblioteca. Eso es ponerle coste a que la gente lea más, como si no redundara en beneficios a largo plazo para el escritor. Es ganar un céntimo hoy despreciando la fortuna de mañana. Los cambios de negocio son importantes, pero lo son más los de mentalidades.

Imágenes: Wikipedia