El pequeño vigía lombardo, la ternura literaria de Edmundo de Amicis

Edmundo de Amicis es uno de los escritores que ha habido capaces de crear literatura infantil de calidad, algo nada fácil. En ella, trata de inculcar valores positivos a los jóvenes lectores, dentro de un estilo realista. Buena muestra de ello es El pequeño vigía lombardo.

En todas las épocas ha habido escritores especialmente dotados para conectar con la sensibilidad de los niños y ello, aunque pueda parecer lo contrario, no es tarea fácil para un adulto. De hecho, probablemente sea más complicado crear literatura infantil de calidad que hacerlo para las personas mayores.

Y es que escribir para los niños requiere ponerse en su lugar y, en cierta forma, ver el mundo con los mismos ojos que ellos. Sin embargo, como decíamos, siempre ha habido grandes autores de narraciones infantiles: en Francia, la inigualable figura de Charles Perrault, con Caperucita roja o La bella durmiente; en Alemania, los hermanos Grimm, con sus cuentos de hadas, o, en los países nórdicos, Hans Christian Andersen, con La sirenita o El patito feo.

Foto de Oneglia

Una vista de Oneglia, ciudad natal de Amicis

Igualmente, en Italia, nos encontramos con otra gran figura del género, Edmundo de Amicis (Oneglia, 1846-1908), posiblemente uno de los escritores más conocidos de todos los tiempos gracias a su novela Corazón y, muy especialmente, al relato incluido en ella que se titula De los Apeninos a los Andes y que narra las peripecias de un muchacho que viaja, acompañado de su mono, hasta Sudamérica en busca de su madre.

Resulta admirable en Corazón la facilidad con que el escritor es capaz de ver el mundo a través de los ojos de un niño, Enrique, que va narrando en un diario sus vivencias infantiles durante el curso académico.

Militar de profesión y muy comprometido con la unidad de su país, entonces casi todo él sometido a la dominación austriaca, Amicis fue también periodista y un infatigable viajero. Excepcionales son también sus libros de viajes, que incluyen rápidas y excelentes descripciones de los lugares que visitaba.

Sin embargo, por lo que el italiano ha pasado a la historia de la literatura es por sus relatos infantiles, en los que combina el estilo realista con los tonos amables, siempre buscando inculcar la tendencia a hacer el Bien.

Buena muestra de ello es el breve cuento titulado El pequeño vigía lombardo, que nos retrotrae, precisamente, a la Guerra ítalo-austriaca de 1859, en la que Amicis participó como soldado, y que narra el heroico comportamiento de un muchacho huérfano que se presta voluntario para informar a los ejércitos lombardos sobre las posiciones del enemigo.

Se trata de un relato profundamente emotivo en el que se aprecia la vena patriótica de Amicis, que trata de imbuir a los jóvenes lectores del orgullo de pertenecer a la histórica Italia.

Podéis leer el relato aquí.

Fuente: Biografías y vidas.

Foto: Oneglia: JK4u59 en Wikimedia.