El guardavía, un relato de terror de Charles Dickens

Charles Dickens es uno de los más grandes novelistas de todos los tiempos y el narrador por excelencia de la Revolución Industrial en Inglaterra. En El guardavías, sin embargo, realiza una incursión en el género de terror mostrando un relato con un final sorprendente.

Aunque los grandes escritores son atemporales, casi siempre van unidos a una época histórica de la que, a su vez, constituyen una suerte de cronistas. Así, Honoré de Balzac es el narrador de la época napoleónica en Francia o Benito Pérez Galdós el del siglo XIX en España.

Igualmente, Charles Dickens (Portsmouth, 1812-1870) es el novelista de la Revolución Industrial en Inglaterra, etapa histórica de la que, además, fue víctima, ya que se vio obligado a trabajar desde niño en una fábrica de tintes, al quedar su familia en la ruina.

Foto de un antiguo tren

Un tren antiguo

Su formación fue, por tanto, autodidacta y, a pesar de ello, alcanzó las más altas cotas de popularidad durante la llamada Época victoriana y hoy es considerado uno de los principales narradores de la literatura universal. Ello se debe, probablemente, a su facilidad para contar historias y, sobre todo, para describir lo que veía a su alrededor. Fruto de ello son grandes novelas como David Copperfield, Oliver Twist o Historia de dos ciudades pero también magníficos relatos breves como el inolvidable Cuento de Navidad.

Sin embargo, existe una faceta de la vida y la obra dickensiana que es menos conocida. En junio de 1865, cuando regresaba de un viaje a Francia, se vio involucrado en un gravísimo accidente ferroviario sucedido en Staplehurst. Resultó ileso pero en el siniestro perecieron numerosos pasajeros.

Como novelista de raza que era, Dickens se inspiró en este suceso para su relato breve titulado El guardavía, publicado al año siguiente en la revista literaria All the year round y que, además, resulta una de las pocas incursiones del novelista en el género de terror.

En ella, se nos relata el encuentro del narrador con un misterioso personaje que se gana la vida como guardavía a la entrada de un túnel. Cuando traban confianza, éste le cuenta como, cada vez que va a suceder alguna tragedia en el ferrocarril, se le aparece una misteriosa figura espectral que parece anunciar el accidente.

Ya le ha sucedido en dos ocasiones y ahora se encuentra muy agitado porque se le ha vuelto a aparecer y teme que algo vaya a ocurrir. La sorpresa será mayúscula para el protagonista de la historia cuando, al día siguiente, regresa a la caseta del guardavía.

Dickens sabe mantener con mano maestra la tensión del relato hasta el final. De forma extraordinaria, mezcla la narración de los hechos, que -salvo en el desenlace- simplemente muestran una perturbación del desgraciado vigilante, con la angustia que invade a los personajes ante ellos. Y todo para concluir en un final sorprendente. En suma, una pequeña obra maestra.

Podéis leer la obra aquí.

Fuente: Charlesdickenspage.

Foto: Tren antiguo: R. Lee en Geograph.