Conitos de Haruki Murakami

El cuento Conitos de Murakami relata el dilema ético de un joven y talentoso repsotero, que tiene que renunciar a un jugoso premio por ganar el concurso de preparación de conitos. Esto ocurre cuando descubre que el verdadero jurado eran unos cuervos embrutecidos por la gordura que se habían quedado ciegos al disputarse las golosinas. Con su fórmula el caso llega al clímax al matarse los cuervos entre sí para probar sus conitos.

Haruki Murakami (Kyoto, 1949) es un narrador que puede realizar relatos sobre los temas menos usuales. Conitos es un cuento sobre un concurso para hallar un sabor que represente la nueva era de un dulce tradicional. Como en su cuento Pay de miel, el sabor queda en la imaginación del lector, pero ambos relatos tienden a expresar la calidad que se logra al hacer las cosas por amor al arte. El narrador gana un concurso para jóvenes reposteros y un premio que puede cambiar su vida.

En un momento de duda entre los directivos, el caso es definido por un peculiar jurado de cuervos, si a ellos les gustaba, no habría duda en su triunfo. Los cuervos sufren un ataque de euforia, llegando a matarse entre sí por disputarse los conitos del narrador. Este decide retirarse perdiendo los dos millones de yenes que le habrían valido para comprar un departamento y casarse con su novia. El narrador conocía de la mala calidad de los conitos de esta empresa, y rehúsa hacerla progresar.

Los lectores que quieran leer gratis este cuento tienen este enlace:

http://www.scribd.com/doc/4959923/EL-HOMBRE-DE-HIELO-Y-OTROS-CUENTOS

El cuento conitos es el primero de este bloque de relatos.

  

El problema de la calidad: Confitería Conitos vende sus productos a un amplio mercado, de preferencia jóvenes que están al día con la política y los avances de la empresa. Estos consumidores y aun algunos concursantes son como fans u otakus de estos dulces. Cuando el narrador entra a la conferencia del concurso, critica el sabor de la empresa. Pero una joven repostera le advierte guardar discreción pues los cuervos conitos, que eran el jurado de cuervos podrían llegar a matarlo.


Actualmente, se toma más en consideración las aficiones y preferencias de la gente para elaborar un perfil; prueba de esto es Facebook, donde los usuarios tienen la opción de declararse fans de cualquier cosa, desde un escritor o artista hasta una bebida o una golosina. El conflicto ético surge cuando el narrador protagonista constata la diferencia de calidad entre el producto de la empresa y su fórmula, al ver cómo los cuervos se desesperan por acabar su golosina gritando “¡Conitos! ¡Conitos!”

Los cuervos son una élite de fanáticos de esta golosina, miden la calidad porque vomitan los conitos de uno de los perdedores del concurso. Su consulta, semeja los experimentos de fármacos en ratas para calibrar efectos de posible ocurrencia en seres humanos. El narrador teme que su golosina desate un caso de histeria colectiva en los consumidores por analogía con la conducta de estas aves. La empresa tuvo la culpa de mantener un estándar bajo de calidad antes de la llegada del narrador.

 

Ser consecuente con la ética: Las empresas en expansión no siempre mantienen niveles altos de calidad, muchas veces el tamaño del producto y los ingredientes son rebajados para mantener el precio del mercado o buscar la plusvalía. El narrador se declara quisquilloso respecto a sus preferencias en dulces, el es la conciencia del relato y de cierta forma debe tomar distancia de la postura del resto de los personajes. El narrador se siente responsable de lo que puede causar su fórmula y decide rechazar el premio.

Murakami opone el gusto elevado al de las masas. En el cuento los consumidores y aficionados a Confitería Conitos son seres pasivos, que no pretenden llegar a ser gourmets. La empresa vulgariza el talento al consultar la calidad con animales rabiosos, no deja margen para un control adecuado, su nivel es experimental, pensando en abrir mercado y lucrar. También vale el celo del repostero que no quiere corromper su secreto con una empresa de esta índole y prefiere seguir su vida cotidiana.

La ética se corresponde a un buen vivir espiritual, que encuentra fortaleza en la persona para rechazar premios que pueden corromper la conducta. Cuando el oficio se toma como un arte, el dinero tiene un fin accesorio. El artista no puede rebajar su calidad por satisfacer a masas desinformadas de criterios técnicos elevados. A la empresa no le importaba vender un producto empalagoso antes del concurso, ni mucho menos desencadenar la histeria colectiva con una nueva fórmula.

El lugar de la excelencia: El narrador abandona el edificio de Confitería Conitos, chocado por la grotesca guerra entre los cuervos. Su conciencia le impide firmar un contrato con una empresa que rebajaría su talento a las necesidades inmediatas del lucro. El director de la empresa aparenta mucha frialdad, no se inmuta ni con los cuervos caídos por la histérica gresca. La empresa tiene un aura de misterio que al ser develada revela animalización y ambición sin ética.

La ética de los negocios debe buscar la excelencia del producto. En este relato el narrador podía cubrir la calidad pero la organización de la empresa era tensa y desagradable, no brindaba la paz necesaria para dedicarle una vida de trabajo, menos aún teniendo que supeditarse el trabajador al criterio de los cuervos. Los métodos capitalistas y la arremetida de la globalización en la expansión de mercados es cuestionada por Murakami, cuando el lucro es el criterio predominante.

La política y el espíritu de la empresa desaniman al narrador de colaborar con ella. Ahí todo es siniestro, los cuervos, su refugio tras una puerta de hierro guardada por un fornido agente de seguridad y el director de la empresa, inconmovible, ambicioso y corrupto. El talento necesita de un espacio propicio para desenvolverse, mientras no hallan estas condiciones, los empresarios exageran su pedido al trabajador de laborar bajo presión física y psicológica.

Conclusión: El talento del narrador protagonista le vale ganar un concurso de repostería y le permite distanciarse del gusto de las masas. El nota la falta de calidad de la empresa productora de los conitos, lo constata cuando su fórmula enloquece a los cuervos que eran los encargados de probar la calidad del producto. Las políticas de mercado que prescinden de la ética con el fin de lucrar, representan un tipo de astucia que se distancia del deber ser de la cultura, el talento y la excelencia.

El trabajador no puede formar equipo con una empresa que lo desmotiva. Esta crítica surge de la ironía que aplica Murakami con el caso de los cuervos, que simbolizan las oscuras ambiciones de los grupos de poder económicos que llegan a liderar en el mercado por una buena estrategia publicitaria en vez de ofrecer la calidad deseada en sus productos.

Fotos:

"murakami00" de alohacriticon.com

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"negro" de agaudi.files.wordpress.com