La alucinación de Stanley Fleming, de Ambrose Bierce, una mala conciencia

Dentro de la larga trayectoria del género de terror en la Literatura norteamericana, Ambrose Bierce viene a ser uno de los sucesores de Edgar Allan Poe. Autor de relatos breves, en 'La alucinación de Stanley Fleming' nos muestra como, a veces, el miedo nace de la mala conciencia de uno mismo.

El cuento de terror tiene una larga trayectoria en la Literatura norteamericana. De hecho, se remonta a los grandes maestros de sus orígenes, en especial a Edgar Allan Poe. Pero también otros como Nathaniel Hawthorne o Washington Irving lo cultivaron con su peculiar estilo.

No obstante, tras el autor de 'El cuervo', la siguiente gran figura del género fue un curioso personaje cuya vida daría para escribir varias novelas. Se trata de Ambrose Gwinett Bierce (Meigs, Ohio, 1842-1914), periodista famoso por su afilada pluma que trabajó durante bastante tiempo para William Randolph Hearst, el creador de la llamada "prensa amarilla".

Ambrose Bierce vivió en California. En la foto, casa del escritor.

Ambrose Bierce vivió en California. En la foto, casa del escritor en Napa Valley.

Antes, Bierce había participado en la Guerra Civil Norteamericana como soldado, un periodo que marcaría profundamente su vida y su obra. Por si ello fuera poco, en 1913, emprendió un viaje para recorrer los antiguos escenarios de batalla de aquélla y, desde El Pasó, se internó en México a la busca de las tropas de Pancho Villa para unirse a ellas como observador. La última vez que se le vio fue en Chihuahua, donde su rastro desaparece para siempre, aunque se supone que fue asesinado en el sitio de Ojinaga. El también escritor Carlos Fuentes escribió una novela sobre este episodio titulada 'Gringo viejo' que sería llevada con éxito al Cine.

Probablemente la colección de relatos más famosa de Bierce sea la titulada 'Cuentos de soldados y civiles', que toma como escenario la Guerra de Secesión. Por su parte, 'La alucinación de Stanley Fleming' bucea, al más puro estilo de Poe, en las profundidades del subconsciente y, más en concreto, en las de la conciencia. El protagonista decide llamar al médico porque, durante la noche, ve un temible perro negro ante su cama. Por la descripción, se parece al que tenía su enemigo Atwell Barton, quién fue asesinado misteriosamente y encontrado por su perro, que murió a su lado.

Siempre se ha sospechado que Fleming cometió el crimen pero nada se pudo demostrar. Y ahora parece que la fiel mascota muerta ha decidido tomar venganza. El doctor decide pasar una noche junto al visionario y asistirá a un desenlace sorprendente. Bierce posee un estilo seco y funcional que casa muy bien con el tono del relato, que nos muestra cómo, a veces, la conciencia propia puede ser mayor castigo que cualquiera que sentencie un tribunal. Se trata, en suma, de un excelente relato, no en balde nos hallamos ante una de las grandes figuras del género en la literatura norteamericana.

Fuente: Ambrose Bierce Project.

Foto: Basykes.