En el bicentenario de la publicación de 'Orgullo y prejuicio'

Considerada la segunda obra más importante en el aprecio de los ingleses, 'Orgullo y prejuicio' de Jane Austen forma parte hoy, con todo derecho, de la galería de grandes novelas de la Literatura Universal

Casa de Jane Austen

Casa de Jane Austen en Chawton

El veintiocho de enero de 1813 un editor de nombre Thomas Egerton publicaba 'Orgullo y prejuicio', novela de Jane Austen (Steventon, 1775-1817) que estaba llamada a convertirse en todo un clásico de la Literatura Inglesa. Venía firmado "Por la autora de 'Sentido y sensibilidad", que, aparecida dos años antes, a su vez había rubricado con el pseudónimo de "Una dama". Rápidamente tuvo éxito entre los lectores e incluso sus colegas masculinos se apresuraron a alabarla. Así por ejemplo, Walter Scott destacaba su "toque exquisito".

No fue el único porque novelistas posteriores también mostraron su agrado por la novela: Rudyard Kipling dijo "cuanto más la leo, más la admiro" y E. M. Foster reconoció que su aprecio por los relatos de Austen le volvía "ligeramente imbécil". Claro que también contó con detractores como Charlotte Brönte, que se mostró decepcionada con la obra o Mark Twain, que la calificaba de "ñoña".

En cualquier caso, no se puede gustar a todo el mundo pero 'Orgullo y prejuicio' convirtió a Jane Austen, una sencilla joven perteneciente a las clases acomodadas rurales en gran figura de las letras inglesas. Hija de un clérigo protestante, era la penúltima de ocho hermanos y su vida, fuera de algún que otro viaje a Londres, fue de lo más apacible. Curiosamente, esta mujer, que tanto se ocupó del matrimonio, jamás se casó. Tan serena como su vida es su forma de novelar: sus obras se ambientan en el mundo de la aristocracia meridional británica que tan bien conocía y la trama apenas posee importancia. Lo realmente destacable de ellas es la agudeza psicológica con que construye sus personajes y, sobre todo, la suave –aunque maliciosa- ironía con que refleja la vida de esa clase social.

'Orgullo y prejuicio' narra la vida del matrimonio formado por los Bennet, que tienen cinco hijas. Poseen una propiedad agrícola pero las leyes obligan a que ésta sea heredada por un descendiente masculino. En consecuencia, la señora Bennet precisa que las muchachas consigan un matrimonio ventajoso pues de lo contrario no tendrán un buen modo de vida.

Festival Jane Austen en Bath

Celebración del Festival Jane Austen en Bath

Cuando llega al vecindario un soltero de buena posición, el señor Bingley, cree solucionados todos sus problemas pues éste es visitado por amigos londinenses que también cuentan con una importante fortuna. Entre ellos está Fitzwilliam Darcy, un altivo joven que desprecia a las Bennet por considerarlas socialmente inferiores pero caerá rendido ante Elizabeth, la segunda de ellas y verdadera protagonista de la novela. Entonces, aparece el legítimo heredero de la posesión familiar, un sobrino de Bennet apellidado Collins, pomposo clérigo que, por consejo de su patrona, ha decidido encontrar esposa entre sus primas. Todo se complica con los celos que surgen entre los pretendientes en esta historia sencilla pero convertida en genial gracias a la ironía con que Austen trata a sus personajes.

No es casual que, en una encuesta realizada en 2003 por la BBC para encontrar el "libro más apreciado en el Reino Unido", 'Orgullo y prejuicio' quedara en segundo lugar tras 'El señor de los anillos'. Después de esta novela, Jane Austen publicaría otras que inciden en la misma temática: 'Mansfield Park', protagonizada por Fanny, una muchacha pobre criada por unos tíos ricos; 'Emma', de tono cómico y cuya protagonista se empeña en ejercer de casamentera para sus amigas; 'La abadía de Northanger' y 'Persuasión', éstas dos últimas publicadas póstumamente. Todas ellas, además, se desarrollan en la campiña inglesa que la autora tan bien conocía y revelan su meniconada agudeza psicológica para la creación de caracteres. Quizá por ello y por la maliciosa ironía que destilan, las novelas de Austen todavía se leen con agrado.

Fuente: Jane Austen.

Fotos: Randomduck y Daz Smith.