Hölderlin, el poeta mecido por los dioses

Es un hecho reconocido por la psiquiatría que algunos problemas mentales estimulan la creatividad. Son muchos los ejemplos, pero uno de ellos es, sin duda, el del poeta alemán Friedrich Hölderlin, afectado de esquizofrenia, que escribió algunos de los más hermosos versos en lengua germana.

Es un hecho reconocido por la psiquiatría que algunos desórdenes mentales estimulan la capacidad creativa de quién los padece. Hemos conocido genios de la escultura como Benvenuto Cellini, de la pintura como Van Gogh, extraordinarios poetas como Aretino, o músicos como Liszt, todos ellos unidos por alguna enfermedad psíquica.

Foto de un retrato de Hölderlin

Retrato de Friedrich Hölderlin

Otro caso similar es el de uno de los más grandes poetas en lengua alemana del siglo XIX, Johann Christian Friedrich Hölderlin (Lauffen, Wurttemberg, 1770-1843), quién, afectado por una importante esquizofrenia, escribió extraordinarios versos. Nacido en el seno de una familia religiosa, contaba tan sólo dos años cuando murió su padre y su madre volvió a casarse, pasando a vivir a Nürtingen.

Destinado a la carrera eclesiástica, compartió seminario con Wilhelm Schlegel y Schelling. Los tres se influyeron mutuamente en sus ideas acerca de la literatura y el clasicismo. Pese a obtener la licencia para ejercer como ministro protestante, nunca se dedicó a ello. Prefirió emplearse como preceptor de hijos de familias acaudaladas.

Tras un tiempo, se trasladó a Jena, donde trabaría amistad con Fichte y Schiller y, posteriormente, a Weimar, donde lo hizo con Goethe y Herder. Por tanto, puede decirse que fue amigo de todas las figuras literarias y filosóficas de aquella época, dorada para la cultura alemana.


En 1796, trabajo para un banquero de Francfort de cuya mujer, Susette, se enamoraría perdidamente y que se convertiría en su musa principal. A ella dedicó Hyperión y otras muchas composiciones, pues la consideraba el ideal de belleza griega. Pero algo debió sospechar el marido, ya que Hölderlin perdió su empleo y, desde entonces, sus problemas psíquicos, ya mostrados en algunas ocasiones, se agudizaron.

Empleado en casa del Cónsul de Hamburgo en Burdeos, decide dejar el trabajo y regresar a Alemania andando. Éste fue su arrebato definitivo. Sus amigos se preocupan por él y le ofrecen varios puestos para que pueda ganarse la vida, pero la locura le impide aceptarlos.

Foto de la torre de Hölderlin

Torre donde fue recluido Hölderlin

Tendrá que ser recluido en el manicomio de la Universidad de Tubinga donde, al comprobar que su esquizofrenia no es peligrosa, lo pondrán bajo la custodia de un ebanista de la localidad. Éste lo albergará en una torre donde el poeta pasará el resto de sus días escribiendo extraños versos que firma con el pseudónimo de Scardanelli.

Este fue el triste sino de un extraordinario poeta que no dudaba en confesar: 'Jamás comprendí las palabras de los hombres, crecí en brazos de los dioses'. Quizá ese desajuste vital contribuyese a su locura.

Podéis leer una más amplia biografía de Hölderlin aquí.

Fotos: Hölderlin: APPER en Wikimedia | Torre de Hölderlin: Eraunzeta en Flickr