Herman Melville, el hombre que se obsesionó con una ballena

Pocos escritores ejemplifican mejor que Herman Melville aquello de que hay que empaparse de experiencias para luego escribir. El autor de Moby Dick fue tripulante de un ballenero, vivió en las Islas Marquesas entre caníbales y estuvo preso en Tahití. Es dificil reunir tanta aventura.

Herman Menville

Decía un afamado novelista que la mejor fuente de inspiración para un narrador es la propia experiencia. O, dicho de otro modo, que, para ser un buen autor de relatos, debe haberse vivido mucho antes. Ello otorga un amplio conocimiento de la vida y de la condición humana que será fuente inagotable para las obras.

A nuestro juicio, tenía razón. Y, para demostrarlo, pueden presentarse muchos ejemplos pero, quizá, el más claro sea el de Herman Melville, autor de la famosísima Moby Dick, cuya biografía daría para varias novelas.

Melville nació en Nueva York, el uno de agosto de 1819, en el seno de una familia de posibles pero venida a menos. Quizá por ello –aunque más bien debido a su afán aventurero-, con tan sólo diecinueve años, se embarcó en un clipper –embarcación rápida a vela- que descendía el río Mississippi. Pero esta ruta debía resultarle excesivamente monótona, así que de ahí pasó al ballenero 'Acushnet'. Tras dieciocho meses de peripecia y cansado, abandona el barco en las Islas Marquesas.

En esta zona de la Polinesia afrontaría todo tipo de aventuras. Convivió un mes con indígenas caníbales y, tras fugarse en un barco que lo llevó a Tahití, donde sería encarcelado por motivos poco claros.


Por fin, en 1844, pudo regresar a su país. Tres años después, se casa con Elizabeth Saw, con quién se instala en Pittsfiel, en el mismo vecindario donde vivía el también novelista Nathaniel Hawtorne, con el que haría buena amistad. En esta época, aparece Moby Dick (1851), que obtiene un enorme éxito, animándolo a continuar escribiendo.

Placa calle donde vivio Herman Melville

Unos años después, viaja a Europa por problemas de salud. En el viejo continente, vive en Inglaterra durante un tiempo. Después, visita Palestina y retorna a Estados Unidos, instalándose en Nueva York. Sus siguientes novelas –en especial Pierre o las ambigüedades- no son bien aceptadas por los lectores y problemas económicos hacen que tenga que aceptar un puesto como subinspector de aduanas, trabajo que abandonaría en cuanto sus ingresos se lo permitieron.

A pesar de todo, su muerte, el veintiocho de septiembre de 1891, pasó casi desapercibida. Y su obra caería en un relativo olvido hasta bien entrado el siglo XX, en que sería recuperada y valorada en su justa medida, en especial la sin par Moby Dick, extraordinaria novela de aventuras pero, sobre todo, relato de la obsesión de un hombre –el mítico capitán Ahab- por una ballena blanca y la lucha entre ambos.

Podéis leer una biografía de Melville, así como fragmentos de algunas de sus obras aquí.

Fotos: Claudio Elias en Wikipedia | Herr uebermann