La vida política de Alphonse de Lamartine

Alphonse de Lamartine es una de las principales figuras del Romanticismo francés. Pero también fue un destacado político que trató de llevar su compromiso ideológico a la práctica. Además, fue un hombre honesto al que la vida pública le costó su patrimonio. Tras ser derrotado por Luis Napoleón Bonaparte, consagró el resto de su vida a escribir para saldar sus deudas.

El tópico dibuja al poeta como un hombre distraído, absorto en sus meditaciones y en permanente trance creativo. Además, viene a indicar que tan sólo es útil para la poesía y que no sirve para nada más.

Pero se trata solamente de eso, de un tópico, pues la realidad viene a desmentir tal caracterización de plano. Son mucho los casos que podrían esgrimirse pero uno de los más evidentes es el de Alphonse de Lamartine, gran figura del Romanticismo francés junto al genial Víctor Hugo y activo político durante una etapa de su vida.

Foto de Mâcon

Una vista de Mâcon, ciudad natal de Lamartine

Nacido en Mâcon el veintiuno de octubre de 1790 en el seno de una familia militar de la pequeña nobleza provinciana, su acomodada posición le permitió estudiar a su gusto: muchas materias pero ninguna en profundidad (la cual quizá sea la mejor manera de adquirir una buena cultura).

Fue militar, ocupando entre otros destinos uno en la guardia personal de Luis XVIII, lo cual le obligaría a refugiarse en Suiza durante los Cien Días en que Napoleón retornó a Francia.

Pero la vida política de este borgoñón campechano y simpático, tan distinto de otros románticos que no se le conoce vida bohemia ni amantes (fue siempre fiel a su esposa, Marianne-Elisa Birch), se inicia verdaderamente en 1833, cuando es elegido diputado, y más aún con la Revolución de 1848, considerada entonces "la primavera de los pueblos".

En esos momentos, el legitimista que había defendido a Luis XVIII era ya un demócrata preocupado por la situación de los desheredados, los proletarios que había creado la Revolución Industrial. Sus ideas se hallaban por entonces cerca del Socialismo Utópico propugnado por Proudhon.

Con el triunfo revolucionario, Lamartine es Ministro y verdadero hombre fuerte del Gobierno. Desde su cargo, defendería la abolición de los privilegios y una importante política de reformas sociales.

Sin embargo, él, que había conseguido un millón y medio de votos, perdió las elecciones presidenciales de diciembre de 1848 obteniendo tan sólo diecisiete mil. Su rival fue Luis Napoleón Bonaparte, que pronto se erigiría en Emperador.

Lamartine se retiró a su casa y durante los restantes veinte años de su vida –murió en 1869- se dedicó a pagar las deudas que había contraído con su dedicación a la política. Y, como no sabía más que de ésta y de escribir, se consagró a engrosar su obra.

Qué diferencia con los políticos actuales, que acumulan sueldos y pensiones. Precisamente quién le había derrotado, Napoleón III, se apiadó de él y le otorgó una pequeño sueldo del estado con el que poder subsistir.

Fuente: Bookrags.

Foto: Mâcon: Shanemcg en Flickr.