Kike Ferrari, o lo difícil que es vivir de la Literatura

El argentino, ganador de varios premios internacionales, compagina la escritura con la limpieza nocturna de una estación bonaerense.

ferrari

Ya comenzaba un poema de Francisco Martínez de la Rosa con estas palabras: "Aquí le enterraron de balde por no tener una peseta, no sigas, era un poeta". Y ello, que podría haberlo aplicado a los escritores de su tiempo en general, ha mejorado con el paso de los años. Pero no tanto como para que todos aquellos que cultivan la Literatura con cierto éxito puedan vivir de ella.

Y si no que se lo pregunten al argentino Enrique Ferrari (Buenos Aires, 1972), quien compagina su actividad literaria con la de limpiador nocturno en la estación Pasteur-Arnia de su ciudad natal y eso que ha obtenido varios premios internacionales.

Estos días, el diario 'El País' le realizaba una entrevista en la cual señalaba que el mejor momento del día para él, aparte de los que vive con su familia, era cuando se sentaba a escribir. Y, a juzgar por su trayectoria no lo hace mal, al menos desde el punto de vista de la crítica. Porque su novela, 'Lo que no fue', obtuvo el Premio Casa de las Américas y 'Que de lejos parecen moscas' el Silverio Cañada al mejor debut narrativo hace unos años por la Semana Negra de Gijón, además de ser finalista de varios galardones en Francia. No terminan ahí sus reconocimientos pues el volumen de cuentos 'Entonces sólo la noche' logró el tercer puesto en el Premio del Fondo Internacional de las Artes.

Su obra literaria, que se completa con novelas como 'Operación Bukowski', 'Punto ciego' e 'Y es probable que no quede ninguno' además de otros cuentos y ensayos, no le permite, al parecer, vivir de la Literatura. De hecho, él mismo señala, entre otras profesiones que ha ejercido, las de panadero, taxista, electricista o agente de seguros. Triste es una cultura en la que quienes crean arte literario no pueden vivir de él.

Vía: 'El País'.